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lunes, 16 de octubre de 2017

Un filósofo francés afirma que Tintín era una chica "probablemente asexual"


Vincent Cespedes, que además de filófoso es también pintor, pianista y compositor, es autor de ensayos sobre diversos temas.

Su última opinión está causando revuelo en el mundo del cómic después de anunciar que el famoso reportero adolescente Tintín es una niña -y que el creador belga Hergé y sus amigos estaban al tanto de esto-.

El filósofo de 44 años escribe que la farsa es "tan enorme" que "los más queridos tintinófilos, desde el filósofo Jean-Luc Marion hasta el cineasta Steven Spielberg, ni siquiera la han detectado".

Cespedes dice que Tintín es "una pelirroja andrógina con ojos azules" y "probablemente asexual".

Descubrió la idea al leer los libros con sus hijos: "Acababa de terminar un libro de Raymond Ruyer que muestra que Homero es una mujer, tenía algún tipo de software en mi cabeza cuando volví a Tintín e inmediatamente me pareció obvio", dijo a Huffington Post de Francia.

Si bien admite que hay pocas pistas en la apariencia física de Tintín, dice que hay ciertos manierismos -junto con la "larga historia de Tintín en el manejo de los asuntos de género"- que señalan que Tintín es una mujer.

Cespedes dice que Tintín habría sido disfrazado de niño para permitirle viajar "sin temor a la misoginia de otras culturas, modales o la estupidez de los prejuicios".

La actitud de Tintin hacia el capitán Haddock cuando estaba borracho en 'El cangrejo de las pinzas de oro' mostraba rasgos que se interpretarían como estereotipadamente femeninos cuando Hergé estaba vivo.

Cespedes afirma que también hay varias ocasiones en la serie de cómics donde Tintín se viste con faldas u otros artículos de ropa femenina cuando no es necesario.

Georges Remi, que escribió bajo el seudónimo de Hergé, nació en 1907 y es conocido por su serie cómica Las aventuras de Tintín, que ha sido la fuente de una serie de adaptaciones en televisión, cine, radio y teatro.

Recientemente, Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Nick Frost y Simon Pegg protagonizaron la película de 2011 'Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio', dirigida por Steven Spielberg y producida por Peter Jackson.

domingo, 15 de octubre de 2017

¿Qué tiene de especial un cómic de Astérix subastado por 1,4 millones de euros?


Una portada original del célebre personaje de cómic de Astérix fue subastada este viernes en París por 1,4 millones de euros, lo que supone un récord para un dibujo de Albert Uderzo, indicó la casa de ventas Drouot.
Se trata de una portada en tinta china, acuarela y pintura de color del cómic "Le Tour de Gaule de Astérix", de 1964, dedicado por Uderzo al periodista francés Pierre Tchernia, recientemente fallecido.
Otra obra similar de la portada del álbum "Le bouclier Arverne", de 1968, fue adjudicado por casi 1,2 millones de euros. La venta total de objetos de Uderzo del periodista televisivo recaudó tres millones de euros, indicó Drouot.

viernes, 13 de octubre de 2017

El País:Astérix y Obélix se van de carreras a Italia


Los irreductibles habitantes de la aldea gala que se sigue resistiendo a la conquista del Imperio Romano aseguran que lo único que temen es que el cielo caiga sobre sus cabezas. Pero, ¡por Tutatis! en su nueva aventura, sus más insignes residentes, Astérix y Obélix, también tendrán que tener mucho cuidado para que los caballos no los acaben pisoteando. El 37º tomo de los galos sale a la venta el 19 de octubre, con una vertiginosa carrera de cuadrigas por las vías romanas de Italia en la que los valientes guerreros galos amenazan con trastocar, una vez más, todos los planes de Julio César.

Astérix en Italia se publicará de forma simultánea en 25 países —en España habrá sendas ediciones en castellano, catalán, euskera, gallego y asturiano— y es la tercera aventura de los galos que firman el guionista Jean-Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad. Ambos tomaron, a partir de 2011, las riendas de una historia que comenzó en 1959 de la mano de Albert Uderzo y René Goscinny y que se ha convertido en uno de los iconos del cómic en Francia y en el mundo. Una gran responsabilidad que, aunque cuenta con la bendición de Uderzo y de la familia de Goscinny, de cuya muerte se cumplen en noviembre 40 años, solo empieza ahora a dejar de pesarles tanto a sus nuevos autores. “Lo hacemos con algo más de placer cada vez, la presión disminuye un poco con la práctica”, señaló Ferri durante la presentación ayer del nuevo tomo en París. “Comienza a ser algo más natural, hay menos tensión, tenemos menos miedo de fallar”, corroboró Conrad.

La trama de Astérix en Italia es guardada con tanto o más secreto que los ingredientes de la pócima mágica del druida Panorámix que hace invencibles a los guerreros galos. Pero algunas gotas ya se han adelantado.

Unidad de los pueblos

La nueva aventura de Astérix y Obélix se desarrolla en Italia, un país en el que, pese a ser el origen de la invasión romana que combaten desde hace más de medio siglo, solo habían estado hasta ahora, y de forma fugaz, en Roma, en los tomos Astérix gladiador (1964) y en Los laureles del César (1972). Con el objetivo de afirmar el prestigio de Roma y la unidad de los pueblos de la península itálica, Julio César da su visto bueno para la organización de una carrera abierta a todos los pueblos del imperio, pero que debe ganar el carruaje romano para demostrar su dominio. No contaban los romanos con que los galos iban a inscribir una cuadriga propia conducida por sus guerreros más audaces… Poco más se ha revelado, salvo el nombre del malo, Coronavirus, el auriga enmascarado y campeón de las carreras de carro romanas, con 1.462 victorias. “Nos sentimos un poco superados por la realidad, porque en este contexto de España vemos que van a encontrarse resonancias, ya que es una carrera en Italia donde las regiones, aunque no es el tema principal, manifiestan algún tipo de resistencia frente al poder central” de Roma, reconoce Ferri en entrevista con EL PAÍS en París.

“No era buscado, pero bueno, imagino que habrá ecos de la realidad”, se resigna mientras recuerda que ya le sucedió con su primer álbum, Astérix y los pictos, situado en Escocia en pleno referéndum sobre su independencia.

'Soledad', el cómic de la 'España vacía'


Dos libros de reciente publicación han venido a tratar algo que hasta entonces solía escapársele a los medios: la vida en los lugares de España con menos densidad de población. Por diversas razones, hay un goteo constante de gente que abandona, que se marcha a núcleos más grandes a buscarse la vida y muchos pueblos van muriendo. El fenómeno ya sea inevitable, trágico o normal en el curso de los tiempos, lo que alberga es numerosas experiencias humanas.

El libro de Sergio del Molino que de algún modo ha dado nombre a estas regiones, La España vacía (Turner, 2016) analizaba cómo abordaban los medios de comunicación, la literatura y la Historia las diferencias entre campo y ciudad. Otro, que apareció más tarde pero que empezó a escribirse antes, de Virginia Mendoza, Quién te cerrará los ojos (Libros del KO, 2017) recorría en una serie de reportajes pueblos donde solo queda uno o muy pocos habitantes y estudiaba lo contrario, por qué no querían marcharse nunca de allí.
Por haber, hubo hasta un Salvados que viajó por estos lugares recogiendo testimonios. Uno de los cuales, incluso, suponía una tercera vía. El de un alcalde idealista, de obediencia comunista, que estaba repoblando su pueblo, había logrado que hubiese niños como para abrir la escuela, pero que, decía, si quisiera acercarse una empresa y establecerse allí lo mismo no les dejaba. No sé si es que quería crear su propia arcadia tomando los niños que habían ido como rehenes o qué, pero me sorprendió. Siempre pienso en sus peculiares ideas.

Porque vivimos siempre muy centrados en nosotros mismos, en un país que ya de por sí es autoreferencial, aunque paradójicamente se conoce muy poco a sí mismo, y nos perdemos fenómenos muy curiosos e interesantes.

Hubo un cómic de Tito -conocido así en Francia, en la España que dejó atrás cuando emigró fue inscrito en la partida de nacimiento como Tiburcio de la Llave- que prestaba atención a todo lo que ocurría en estos lugares. A menudo historias vitales mucho más apasionantes y dramáticas que cualquier suceso banal que pueda ocurrir en la gran ciudad de existencias anónimas.

Soledad era el nombre del pueblo en el que transcurrían las historietas. La vida de las ancianas, un suicidio, el romance de un hombre que había abandonado el pueblo con una de las llamadas solteronas a su regreso quince años más tarde o asuntos de rabiosa actualidad aún hoy como es la noticia del cierre de una escuela...
Memorias de niñez

Natural de Valdeverdeja, Toledo, sus padres emigraron a Francia cuando solo tenía seis años. Allí estudió artes gráficas y empezó a publicar cómics de forma prácticamente automática. Tras un paso por la publicidad, su primer personaje fue Daniel Amarillo, un detective, pero sus series más destacas fueron Soledad, de seis tomos, y posteriormente Tendre Banlieue, sobre la vida corriente de unos adolescentes. Al igual que ocurriera con Luis García el dibujo era de la vieja escuela que se basaba previamente en fotografías.

Atento a las vidas corrientes

No obstante, en este caso la virtud no estaba en el trazo, sino en la sensibilidad con la que se contaban las historias. El talento para reflejar la vida de forma hiperrealista y también su gran sensibilidad. Las andanzas de un grupo de jóvenes de barrio suburbial, los problemas que tenían con los matones del lugar aquellos a quienes les gustaba la música y competían en popularidad con los macarras, la inclusión de una chica sorda en ambientes rockeros... esas eran el tipo de historias a las que les prestaba atención el autor mucho antes de que empezara el boom de las llamadas novelas gráficas a poner el foco de las viñetas en las vivencias cotidianas.

Su obra es extensa, es uno de los dibujantes más importantes de Francia, pero sus trabajos más importantes están basados en su propia experiencia vital. Una adolescencia en los suburbios de París y una infancia en un pueblo español, amén de los recuerdos que le llegasen por vía oral, como los de su abuelo, a quien debe su nombre de pila, que fue un republicano durante la Guerra Civil.

Su cómic más adulto, en cualquier caso, se ha reseñado que es Le choix d´Ivana. La búsqueda de una bosnia de su pasado, tras haber pasado la experiencia en su juventud del cerco de Sarajevo, motivada por la detención de Radovan Karazdic en 2008.
Romper tópicos

Uno de los motivos por los que Tito se decidió a dibujar Soledad fue porque en Francia tenía la sensación de que España era percibida como un lugar únicamente marcado por "los toros, la paella y el flamenco". Quiso salir de los tópicos y mostrar al público francés el carácter de las historias y problemas vitales de los habitantes de un pueblo de Castilla, al que le puso el nombre poético de Soledad.

Es algo parecido también a lo que hizo con Tendre Banlieue. A principios de los 80, la serie comenzó a publicarse en 1982, todas las noticias que llegaban de los barrios de la periferia parisina eran negativas. Toda vinculadas a la droga y a los problemas de delincuencia. Él vivía en uno de ellos y tenía la sensación de que lo que mostraba la televisión no tenía nada que ver con lo que él veía. Por eso decidió romper los tópicos. Le dolía que si pasaba algo en París, nadie dijera en la prensa que era una ciudad insoportable, pero si ocurría algo en un barrio, automáticamente todo él era terrible.

 Esta serie tuvo un fenómeno fan en Francia. No había internet en los 80, pero los jóvenes se sintieron cautivados por estas historias y le inundaron de cartas diciéndole con qué personajes o argumentos se habían identificado. Es algo que perfectamente podría ocurrir ahora si se leyesen más cómics, porque como el mismo Tito dice, aunque haya cambiado la tecnología, los adolescentes siguen siendo igual de "frágiles y rebeldes".

jueves, 12 de octubre de 2017

El Thyssen celebra su 25 aniversario con un cómic inspirado en su colección


Al arte se puede llegar por muchos caminos y el cómic es uno de ellos. El año pasado el Espacio Fundación Telefónica puso en marcha El Arte en el cómic, una exposición en la que algunos de los mejores historietistas e ilustradores contemporáneos mostraban su pasión por la pintura reinterpretando en clave de cómic algunas obras emblemáticas de la historia del arte.

Mucho antes, en 2005, el Museo del Louvre y la editorial Futuropolis creaban una colección de cómics en los que el propio museo y su colecciones de arte eran elementos centrales de la historia. Cuatro años después, en 2009 esa iniciativa tomaba forma de exposición en Le Louvre invite la bande dessinée, abriendo sus puertas al trabajo de los autores que participaron en la colección. En nuestro país, el Museo Thyssen-Bornemisza es pionero en unir cómic y arte. Hace tres años encargaba al dibujante Miguel Ángel Martín el álbum Mitos del Pop, como complemento a la exhibición homónima dedicada al Pop Art. El Museo del Prado tampoco ha querido quedarse atrás y hasta el momento ha publicado tres cómics: El tríptico de los encantados de Max (2016), inspirado en algunas de las obras de El Bosco; El perdón y la furia de Antonio Altarriba y Keko (2017), coincidiendo con la exposición Ribera. Maestro del dibujo; y el novísimo El idilio de Javier Montesol, como adelanto de la exposición antológica dedicada a Fortuny. Nueva vida para los cuadros del museo Ahora es el Thyssen quien repite la experiencia. Coincidiendo con su 25 aniversario, la pinacoteca publica Museomaquia (Astiberri), una novela gráfica de Santiago García (Premio Nacional del Cómic por Las meninas, Astiberri, 2014) y David Sánchez (premio al autor revelación del Salón de Barcelona por Tú me has matado, Astiberri, 2010). En esta ocasión, los autores se inspiran también en las obras de la colección permanente del museo para dar una nueva vida a los personajes que un día pintaron autores como Van Eyck, Lichtenstein, Durero, Dalí, Caravaggio o Hopper.

 Santiago García (Madrid, 1968) lleva una década realizando cómics en colaboración con diversos dibujantes. Entre ellos, El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde y Las meninas con Javier Olivares. Este último recibió el premio a la mejor obra española del año en el Salón del Cómic de Barcelona de 2015 y el premio Nacional del Cómic ese mismo año. 

Por su parte, David Sánchez (Madrid, 1977) llegó pisando fuerte al mundo de la novela gráfica. Su debut, Tú me has matado (2010) le valió el premios al autor revelación en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona y su siguiente obra, No cambies nunca (2012) fue nominada a mejor obra de autor español en el mismo salón.

miércoles, 11 de octubre de 2017

El País:El cómic que no gustó al Gobierno de Singapur


Enrique Larrea volvió a España hace poco tras vivir seis años en Singapur y Malasia. Llegaba con una idea alocada: montar una editorial de cómics. No se iba a hacer rico con ella, lo sabía, pero le ayudaría a mantener esa conexión que había creado con el sudeste asiático y, de paso, recuperar una ilusión con la que soñaba el niño de seis años, aquel lector de tebeos de superhéroes, que una vez fue. Quería fundar una editorial, sin embargo, no para publicar los habituales mangas llegados del continente, sino para llenar un hueco que ninguna otra cubría en España sobre ese recodo del mundo adicto al noveno arte. Así nació Amok. Su primera aventura, editada junto a Dibbuks, no podría estar mejor elegida: Sin saberlo El arte de Charlie Chan Hock Chye se iba a convertir en la gran triunfadora de los premios Eisner.

Este original cómic firmado por Sonny Lew contaba la historia de Charlie Chan, un dibujante de tebeos de Singapur que echa la vista atrás para contar cómo desde 1954 luchó por lograr su sueño en un contexto casi imposible. Pero era mucho más que eso. A través del falso autor, y una estructura que se rompe constantemente, Lew aprovecha su relato en apariencia común para narrar los numerosos conflictos históricos y políticos de su país, algo con lo que no siempre es fácil allí: "Todo nació de la necesidad de narrar que hay mucha más historia que la que se cuenta en los libros de texto o en nuestros medios de comunicación", explica Lew por email a EL PAÍS: "El Gobierno siempre ha presentado una historia muy específica de lo que sucedió tras la independencia de 1965. Tienen muchos intereses y su partido, el Partido de Acción Popular, ha estado en el poder siempre. Las enormes mayorías y el apoyo del pueblo han ayudado a que controlen la narrativa. Algunos dicen que mi narrativa, que se enfrenta a la oficial, es revisionista, pero no me gusta porque no distorsiona la verdad. Creo que es más inclusiva, da una visión más compleja de la diversidad y riqueza de Singapur".

Como era de esperar, su libro no gustó demasiado al Gobierno. Pese a que en un primer momento le concedieron una ayuda pública nacional, cuando el libro fue publicado decidieron prescindir de la beca como si nunca hubiera existido, justificándose en que "minaba la autoridad y legitimidad" del Estado. Aunque Lew subraya que no se puede considerarlo exactamente censura, "en un país donde la financiación de las artes llega desde el Estado, era una señal clara de que ciertos trabajos no serían apoyados". El artista sigue, sin embargo, viviendo en el país y colaborando en distintas obras con el Gobierno tras el éxito de su cómic: "La asociación nacional de artes ha tomado una decisión un tanto esquizofrénica. Dicen que me apoyarán a mí, pero nunca ese libro en concreto. Creo que es algo, aunque espero que todavía pueda crear ese diálogo que tanto necesitamos".

De lo que está encantado Lew es de su éxito internacional, dado que estudiosos como Roger Sabin y autores como Jack Kirby también influyen en el metalenguaje de su complicada obra, lleno de saltos de estilos y tiempos: "En Singapur nunca tuvimos una industria del cómic, así que pensé que sería un ejercicio interesante crear una ficción sobre ella para repasar la historia del país. Entender un tebeo es entender un poco mejor la época en la que se escribió y a sus creadores. Aprendías historia". Sin importar del país del que viniera

Eso es parte de lo que atrajo a Larrea, el editor, cuando en su periplo asiático conoció a Lew y otros autores muy personales. "Todos contaban a través de un punto de vista local, historias universales, incluso si tenían personajes de nombres raros y estaban en el otro lado del mundo. Les pasan cosas como a nosotros y sus sueños también son rotos". Ellos le ayudaron a tomar su decisión de futuro, aunque hasta entonces este nuevo editor en el mercado español no se dedicaba en realidad a nada parecido a buscar trabajos, traducirlos y publicarlos. En su identidad "de día" hacía "un trabajo serio": diseñar software. Pero, sin entonces anticiparlo, su alter ego se había hecho con la novela que en 2017, tres años después de leerla en su país de origen, arrasaría en los premios más importantes del mundo del cómic, ganando el Eisner a mejor autor completo, mejor edición estadounidense de material extranjero y mejor diseño.

"Singapur siempre se toma como caso de éxito, pero hay una realidad que no sale. Es un nepotismo ilustrado donde los derechos civiles y sociales se vulneran a diario. Y ahí es donde entra esta historia", explica Larrea. "Por eso Sonny era un outsider. Pero ahora se está convirtiendo en un personaje famoso de la cultura popular. Está haciendo un cómic encargado por un organismo del Estado para el Museo principal allí. Han acabado conviviendo".

Ahora Larrea espera tener tanto éxito con sus próximos trabajos como con Charlie Chan. Tiene cuatro cómics comprados con los que viajó debajo del brazo desde Asia. Lo próximo es Kampung Boy de Lat y el vietnamita Holy Dragon Imperator, sobre la invasión mongol. "Todos son géneros distintos y depende de mi gusto. Todas son cosas únicas sin importar que vendan cinco". El objetivo es sacar una obra cada cinco meses. También tiene en su remesa otra obra de Lee, Shadow Agent, que describe como un homenaje pulp al cómic. ¿Se puede sacar beneficio de obras tan minoritarias? "Quiero cubrir costes. No busco sacar muchos títulos y llenar el mercado. Así compenso. Publicar cosas muy concretas para un público pequeño. Soy realista". Y mientras tanto sigue dando de comer al todavía apasionado niño de cinco años que sigue teniendo muy presente al hablar de su redescubierta gran pasión.

martes, 10 de octubre de 2017

ABC:El Prado celebra a Mariano Fortuny con el cómic «Idilio», de Javier Montesol


El Museo del Prado vuelve a mostrar su interés por el cómic con la publicación de «Idilio», la novela gráfica de Javier Montesol inspirada en el trabajo que Mariano Fortuny hizo sobre Tánger. Esta presentación sirve como adelanto de la exposición sobre el célebre pintor que prepara la institución: «Mariano Fortuny (1838-1874)», que se abrirá al público el próximo 21 de noviembre en la salas de exposiciones del edificio Jerónimos.

«Este cómic ya forma parte de una colección. Es una forma de dar a conocer los productos que vamos generando» ha expresado José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Prado, acerca de este trabajo encargado a Montesol.

«Idilio» propone el relato del viaje «iniciático» de un joven que viaja a Tánger en 1974 para buscar sentido, inspiración y creatividad. «El guión de este libro fue un destello. Tenía grabados los cuadros "Idilio" y "El anacoreta" y vi claro que tenía que abordar un viaje sobre momentos de partida y llegadas de la vida», ha comentado el autor. «En noviembre de 1974, en el Museo de Arte Moderno de Barcelona, por primera vez quedé deslumbrado por una panorámica precinematográfica de Fortuny que representaba una de las batallas de Prim en Marruecos. La historia que cuento la sitúo cronológicamente a continuación de aquella visita», ha continuado.

Según ha contado el historietista, su cómic aborda la vivencia de un joven que se «enfrenta al mundo», ese momento en el que «te vas alimentando de lo bueno y lo malo». «Desde el principio tuve claro que tenía que ser un viaje tanto de enamoramiento de la vida como de fin de existencia. Al hablar de ese enamoramiento me centré en la adolescencia, cuando sales del huevo y empiezas a vivir y también cuando se produce un momento apasionado de la creación en el que uno es un juez feroz con sus intereses artísticos», ha señalado. «Eché mano de recuerdos de juventud», ha matizado Montesol, quien espera que su trabajo proporcione al lector el «placer de una lectura de tarde de domingo».

A la hora de encarar el proyecto Montesol mezcló las experiencias de Fortuny con las suyas propias y otros referentes culturales. Así, están presentes en el cómic la «Oda a la inmortalidad» de Williams Wordsworth, con el que arranca la obra, la música de David Bowie y ecos literarios de la Beat Generation.

En cuanto a la parte artística, el autor de otras obras como «Speak low» (2012) ha realizado unas viñetas de huyen de la línea clara con la que se dio a conocer en las décadas de los 70 y 80. Como si de Fortuny se tratara, nos propone acuarelas de grueso trazo indefinido que nos trasladan directamente a los trabajos del pintor que ha dado lugar a la obra.

En palabras de Matilla, los únicos requisitos que puso a Montesol fueron que Fortuny no fuera el protagonista, sino el «punto de partida» para reflexionar sobre la «creación artística», algo que se ha materializado en la reinterpretación de obras como . «El ahogado» o «La batalla de Tetuán».