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jueves, 23 de noviembre de 2017

‘Refugiados, Viñetas Solidarias’, un cómic con el que ayudar a los desfavorecidos


Lo ideal es que un proyecto como ‘Refugiados, Viñetas solidarias’ no existiese. Que la causa por la que más de 60 autores españoles han colaborado en la realización de este cómic no tuviese lugar en nuestro mundo. Pero por desgracia está ahí, y no deberíamos mirar a otro lado. Hablamos de los horrores de la guerra, de las consecuencias que tiene siempre en el más débil y de la impasividad de los espectadores. La fuerza para acabar con estos conflictos nos sobrepasa a todos, pero en nuestras manos está aliviar el sufrimiento de las victimas. ‘Refugiados, Viñetas solidarias’ surge de ahí, de la afirmación “Los autores de cómics deberíamos hacer algo”, y piden nuestra ayuda para conseguirlo.

‘Refugiados, Viñetas solidarias’ es un recopilatorio de historias cortas donde cada uno de los 64 autores que han colaborado en el proyecto aportan su visión del mundo. ¿Cómo podemos dar nuestro granito de arena? Haciéndonos con la obra a través de la campaña de crowfunding que está teniendo lugar en Spaceman Project. En la propia página se explica con detalle todo el proceso para hacernos con él, aunque también os dejamos una breve explicación de Álex Ogalla, director de la revista Cthulhu, y del cómico Pepe Villuela.

Ante todo, cabe destacar que en la meta de la campaña solo se contemplan los gastos de impresión de la obra ya que ni los autores ni la plataforma recibirán beneficios por este crowdfunding. Todo las ganancias que excedan de la campaña así como el 10% de las ventas en tiendas especializadas irán destinadas a la ONG Save the Children y su programa de ayuda a los refugiados para paliar el sufrimiento del pueblo sirio desplazado.

Y no solo tendremos la oportunidad de adquirir el cómic, ya que hay una serie de recompensas, como los originales de la propia obra o litografías realizadas especialmente para la ocasión, para aquellos que tengan la posibilidad de aportar un poco más a la causa.

Por ahora, tenemos por delante 24 días más para que el proyecto alcance la meta, y si todo va como esperamos, tendremos en nuestras manos ‘Refugiados, Viñetas solidarias’ alrededor de marzo de 2018. Igualmente, para que veáis la dedicación que han puesto todos los autores, tenemos disponibles una serie de páginas interiores que os dejamos a continuación, al igual que la lista completa de los implicados en el proyecto.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El País:El Barón Rojo despega de nuevo convertido en un psicópata asesino


A pocos meses de cumplirse los cien años de su derribo y muerte, vuelve el Barón Rojo convertido en personaje de cómic y retratado como un psicópata asesino: no puede decirse que sea precisamente un homenaje. Sabíamos que Manfred von Richthofen, el célebre aviador alemán de la I Guerra Mundial conocido como el Barón Rojo, el mayor as de caza de la contienda, con 80 victorias, no era un tipo lo que se dice simpático. Las biografías más recientes y sus propios escritos, como El avión rojo de combate, nos muestran a un hombre frío y calculador obsesionado con ganar prestigio y medallas (especialmente la Pour le Mérite, el Blauer Max) y que consideraba la guerra en el aire una actividad cinegética: derribar pilotos enemigos era como abatir presas de caza. Matar no le suponía ningún problema, al contrario. Despiadado, arrogante y ambicioso, Von Richthofen aparece todavía peor de lo que fue en el extraordinario Barón Rojo, del guionista francés Pierre Veys (pertinentemente nacido en Cambrai) y el dibujante madrileño Carlos Puerta, que retratan al aviador, mezclando su vida real con la ficción, en tonos muy negros. La imagen que ofrecen del piloto ha provocado controversia pues no son pocos los que lo admiran aún como un combatiente noble y caballeroso.


Norma editorial acaba de editar en un solo volumen la integral de los tres álbumes de que consta el insólito biopic dibujado del famoso y discutido aviador que se hizo especialmente temido en los cielos de la Gran Guerra a los mandos de su Fokker triplano rojo, uno de los iconos de aquella contienda (aunque en realidad el piloto consiguió más derribos volando en los Albatros). La publicación llega ya cerca del centenario de la muerte de Von Richthofen, que se produjo, de manera aún no del todo esclarecida, cuando fue abatido el 21 de abril de 1918 sobre el Somme.

Barón Rojo, dibujado de una manera impresionantemente realista, muestra todo el horror y la épica de la lucha en el aire en los tiempos pioneros de la aviación –hacía apenas diez años que los Wright habían realizado el primer vuelo- con una atención minuciosa al dibujo de los aviones y demás ingenios y equipo bélico (incluidos tanques, zepelines y hasta ¡un submarino!), así como a los uniformes y escenarios. Se trata de una de las mejores plasmaciones jamás hechas de la guerra aérea en las viñetas, comparable a ese otro espléndido cómic (también en formato de trilogía) que es El gran duque, de Hugault/ Yann, sobre otro aviador alemán, este de ficción y en la II Guerra Mundial. Hugault y Puerta fueron dos de los invitados el pasado Salón del Cómic de Barcelona, dedicado a la aviación, y protagonizaron una mesa redonda sobre los aeroplanos en las viñetas.

Barón Rojo, compuesto por El baile de las ametralladoras, Lluvia de sangre y Torreones y dragones, empieza con un preámbulo estremecedor en el que Von Richthofen da caza implacablemente a un Spad francés y tras obligar a aterrizar al piloto malherido desciende él también y lo observa agonizar en la carlinga. “Le he metido una bala y lo veo morir. Y para mí este espectáculo supone un placer extraño”, monologa el as alemán mientras las viñetas nos lo aproximan en un zoom dibujado hasta un primer plano de sus ojos de rapaz, de un gris acerado. “No conozco nada mejor en el mundo. La guerra es algo fantástico”. El piloto alemán real solía aterrizar junto a sus presas para obtener algún elemento del aeroplano vencido que se exhibía luego como trofeo.

El cómic nos lleva a continuación a Berlín diez años antes. Cuando Von Richthofen es aún un estudiante. Se enfrenta a un grupo de compañeros que le acosan por su éxito en gimnasia y su arrogancia. Y descubre que posee la facultad de prever los movimientos de sus adversarios, lo que le permite adelantarse y vencerlos. Imbuido de una sensación de poder omnímodo, el joven Manfred disfruta viciosamente con su don, desarrollando una personalidad violenta y criminal que se deleita en matar.

La historia salta al inicio de la I Guerra Mundial y podemos seguir la carrera militar de Von Richthofen desde su primer destino en los ulanos, la caballería ligera (es cierto que su unidad ahorcó monjes en Lorena, lo contó él mismo), hasta su etapa de aviador, primero como observador en un aeroplano AEG, luego piloto de caza en diferentes modelos de Albatros y Fokkers, en los que va perfeccionando su instinto asesino hasta devenir el mayor as de la guerra. El que decidiera pintar sus aparatos de rojo se explica en el cómic porque así despierta mejor en el rival el miedo o el odio que permiten al aviador alemán prever sus reacciones.

“Nos apetecía hacer algo sobre el Barón Rojo, y nadie nos hacía caso, hasta que a Pierre se le ocurrió que tuviera poderes sobrenaturales”, explica Carlos Puerta (Madrid, 1965), que ya le había cogido gusto a la aviación de combate dibujando sendas historias sobre la aviadora nazi Hanna Reitsch y Godwin Brumowski , el as de caza austrohúngaro coetáneo de Richthofen. “No queríamos una biografía al uso así que seguimos la carrera real de Von Richthofen con la evolución al mismo tiempo de esa característica tan particular de que lo habíamos dotado, convirtiéndolo en un asesino nato”. ¿El Barón Rojo un psicópata? “Algo debía tener en realidad un señor que va a la guerra a derribar aviones y que disfruta con ello. Nuestra versión incluye cosas que obviamente nada tienen que ver con la biografía real del personaje, inventadas, pero también posee mucho rigor histórico en todo lo demás. Esencialmente, lo que hacemos es llevar al límite al personaje convirtiéndolo en un verdadero mal nacido”.

La documentación del álbum es exhaustiva y los modelos de los aviones (aparecen una decena distintos), por ejemplo, están impecablemente dibujados. “Soy un obseso con eso, y me lo paso pipa documentándome e investigando. Me encanta que en el salpicadero los mandos e indicadores estén en su sitio exacto”. El dibujante, en cuya carrera figuran títulos como La casa de Pollack Street, El Perdición o Adamson, y que ilustró las aventuras del Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte,  vio todas las películas ambientadas en la I Guerra Mundial, pero, “no me fiaba de que hubieran puesto los aviones correctos, así que contacté con gente que reconstruye esos aeroplanos y luego los vuelan, y ahí me nutrí de detalles”. Algunos dibujos tuvo que corregirlos, como los del episodio de los bombarderos Gotha atacando el nudo ferroviario ruso: “Me hicieron ver que los aparatos tenían que moverse de otra manera”. De los aviones dice que prefiere el Albatros, “un puro con alas”, que le parece el más bonito. El que menos le gusta es precisamente el Fokker triplano, “un horror para dibujarlo”.

Puerta destaca que tuvo total libertad para desarrollar plásticamente la narración, que incluye secuencias sensacionales de una expresividad magistral, como la del duelo con el aeroplano Farman que termina estrellándose contra una catedral (una de las escenas favoritas del propio artista, junto con el salvaje ametrallamiento desde el aire de un escuadrón de cosacos). Si los aeroplanos y los escenarios resultan impactantes en su realismo, no lo son menos los rostros de los personajes, especialmente los de los aviadores sometidos al estrés y el horror del combate, y que caen envueltos en llamas, con la cabeza reventada por los disparos o quemándose vivos. Uno casi cree percibir el hedor de beicon frito del que hablan los testimonios de la época. “Lo más importante es tener un espejo delante al dibujar”, explica Puerta de su habilidad para plasmar rostros. “La gestualidad la pones tú”. El dibujante dice que para el Barón Rojo, se ha basado en los rasgos de distintos actores, entre ellos Christian Bale.

De la controversia que ha provocado el cómic, Puerta señala que “hay mucha gente indignada, igual que aplauden mi rigor al dibujar, les parece horrible que hayamos convertido al Barón Rojo en un monstruo. Y lo que más les molesta es que lo hayamos dotado de poderes paranormales”.

Al final de la trilogía, Veys y Puerta hacen caer a su negro (y rojo) héroe de una manera que no es la histórica. ¿Una forma de distanciarse definitivamente de su biografía? “Ese final puede no ser definitivo y abre posibilidades de recuperarlo”, responde Puerta, que avanza que existe el proyecto de una continuación en la que se explicarán algunos de los secretos de su Barón Rojo...

martes, 21 de noviembre de 2017

ABC:La «Tintinmanía» llega a las casas de subastas


Las subastas de cómic originales se multiplican estos últimos años con un éxito creciente y con Tintín como estrella indiscutible.

La más reciente tuvo lugar el sábado en París, donde un dibujo en color de Tintín y Milú, realizado por Hergé para la publicación de «El Cetro de Ottokar», ha sido vendido por 505.000 euros. A pesar de que su precio estimado fue fijado entre 600.000 y 800.000 euros, fue la venta de mayor cuantía de esta subasta, dedicada a Hergé creador del joven periodista.

Para Eric Leroy, experto en cómics de casa de Artcurial, organizadora de la subasta: «las obras originales de Tintín hoy son cada vez más raras en una subasta, sobre todo las de años 1930/1940», y en particular las planchas originales. En este contexto, «los coleccionistas se interesan cada vez más por los dibujos de la misma época publicados en la prensa belga antes de ser recogidos en un álbum».

Así lo demuestra también el segundo precio más alto de la citada subasta. Dos tiras de la «Estrella misteriosa», publicados en «Le Petit Vingtième» (suplemento infantil y juvenil del diario belga «Le Vingtième Siècle») en 1941, alcanzaron los 381.000 euros (su precio estimado era de entre 300.000 y 400.000 euros).

El dibujo que representa a Tintín y Milú escoltados por un mayordomo en el palacio real de Sildavia, reino imaginario en el corazón de la acción del álbum «El Cetro de Ottokar», también apareció publicado como portada del mismo suplemento belga el 14 de febrero de 1939.

Hitos en subastas

El joven reportero trotamundos ideado por Hergé acumula un buen número de récords, de París a Bruselas, pasando por Hong Kong

En mayo de 2014, una doble página que recogía la cobertura para los álbumes de las aventuras de Tintín de 1937 se vendió por 2,5 millones de euros. Ese precio estableció el récord en materia de cómics.

Más originales de Tintín han sobrepasado el millón de euros: la portada de «La estrella misteriosa» alcanzó 2,5 millones de euros en 2015 en la feria de arte y antigüedades de Brafa, en Bruselas

Una doble plancha original del álbum de Tintín «El cetro de Ottokar», publicada en 1939, se subastaba en París en 2015 por 1.563.000 euros. Este es el precio más alto alcanzado por una doble página original de Hergé.

Un coleccionista pagaba en 2016 1,55 millones por una plancha de «Objetivo la luna», en 2016. Y así se fijaba el récord mundial para una única página de los álbumes de Tintín.

lunes, 20 de noviembre de 2017

El cómic de Dentro del laberinto revelará el origen del personaje de David Bowie


Entertainment Weekly ha informado de que Boom! Studios a través de Archaia publicará el primer cómic basado en la película. La serie, titulada simplemente Jim Henson's Labyrinth, está escrito por Simon Spurrier con dibujos de Daniel Bayliss y seguirá el camino de Jareth, el Rey de los Gooblins y sus orígenes. El personaje fue interpretado por David Bowie en el filme.

En el cómic veremos al Rey Gooblin recordar su infancian a Toby, el bebé hermano de Sarah (Jenner Connelly en el filme), al que intenta salvar la joven. Los lectores conocerán también a los padres del Rey de los Gooblins por primera vez, que vivieron en la Venecia del siglo XVIII.

Una buena manera de revivir el filme, y de alguna manera mantener vivo el personaje y a su propio actor, David Bowie, que falleció el día 10 de enero del pasado año 2016, por lo que cualquier continuación cinmeatográfica ya no podría contar con él (algo que ya a día de hoy no es un problema gracias a la tecnología informática).

viernes, 17 de noviembre de 2017

El País:Mucho más que el creador de ‘Deadpool’


Fabian Nicieza (Buenos Aires, 1961) lleva 30 años escribiendo cómics para las dos grandes editoriales estadounidenses, Marvel y DC. Allí ha escrito algunos de los más famosos personajes, de la Patrulla X a Batman, pero cuando hoy lo presentan siempre utilizan la misma coletilla: "Fabian Nicieza, co-creador de Deadpool". Así fue presentado también en la Heroes Comic-Con de este fin de semana en Madrid. Él no lo esconde: "Me he vuelto maduro y realista. El éxito repentino tardó 25 años en llegar para el personaje, y sé que puede esfumarse en cinco minutos. Simplemente me siento mejor siendo el co-creador (junto a Rob Liefeld) de un personaje popular y que conecta que no siéndolo. Y cuando pase, no será una sorpresa. Todo es un ciclo. Pasará", explica a EL PAÍS.

El autor parece sobrellevar con filosofía incluso la segunda línea que toman los creadores de cómics cuando sus personajes son adaptados a la gran pantalla: "Recibo más que otros y menos de lo que debería", apunta con realismo, sin olvidarse de los Bill Finger, Jerry Siegel, Jack Kirby o Bob Kane: "Es un problema en la industria para los autores que crearon las figuras icónicas, pero yo llegué justo en la época donde se cuestionaba lo que deberían haber ganado. Las empresas por fin nos reconocían algo. Pese a no llegar al nivel de un cómic del autor como hacen Robert Kirkman (The Walking Dead) o Todd McFarlane (Spawn), sí mejoró. Así que ingreso algo por el personaje regularmente. Sabía a lo que atenerme desde el principio: era trabajo por encargo. Si me quejo 25 años después, o soy un hipócrita o un idiota ¿Es mi participación proporcional a lo que gana Marvel o Fox mundialmente? Claro que no, pero menos da una piedra".

El autor ha recorrido el mismo camino que Leonard Nimoy, cuando, tras años de querer hacer otras cosas, por fin abrazó la suerte que tenía de haber sido encasillado con Spock en Star Trek: "Cuando Nimoy absorbió ese mensaje venía de madurez, edad y perspectiva. Soy suficientemente mayor para hacerlo. Además, para mí no es una asociación diaria, salvo por las personas que me lo recuerdan. Lo creé en 1982 [su primera aparición data de Nuevos Mutantes 98] y desde hace 10 años, cuando terminé con la serie Cable y Masacre, de 2004 a 2008, ya no lo escribo regularmente".

Masacre, como es conocido en los cómics en España, nació, de hecho, casi por casualidad. "Liefeld me dijo que quería un cruce entre Punisher y Spiderman, pero solo tenía el concepto, así que hubiera sido muy distinto de ser presentado en la primera página o en la número 13. Lo utilicé para contraponerlo al sentido del humor de Cable", que ahora también se enfrentará al mercenario bocazas en la gran pantalla, en Deadpool 2. Al autor le encantan las adaptaciones, aunque tampoco piensa que sean fundamentales en su trabajo: "Seamos realistas, los lectores no vienen del cine al cómic".

Tanto le debe el personaje cinematográfico a su padre que Nicieza llegó a apostar ya en 2004 por quién sería el actor ideal para interpretarlo: "Parezco un cruce entre Ryan Reynolds y un perro Shar Pei", decía Masacre en las viñetas. "Ryan no tendría trabajo sin mí. Y él lo sabe", bromea el autor entre una risa estridente y contagiosa en la que se atisba un parecido más que claro con el personaje cachondo y políticamente incorrecto que creó. "Como diría mi padre: es un hinchabolas ¿eso se utiliza aquí?", pregunta el autor que imigró de Argentina a EE UU con solo cuatro años en un panel.

Nicieza, que salta con sobrado desparpajo del inglés al español de sus padres (algo olvidado, pero perfectamente articulado) cuando habla para un público hispano, abraza hoy esa madurez, aunque reconoce que lo hace desde un punto alejado de la industria. "No estoy envuelto desde hace tiempo. En parte por elección y en parte, no. Pero la parte que elegí es por entender que no estarás siempre en lo alto. Mi escritura no es suficientemente buena para garantizarme un puesto vitalicio. Soy un trabajador profesional. No un Alan Moore ni alguien que gane premios, sino alguien que te hará disfrutar. Creo que escribo bien, pero sin cambiarte la vida. Algunos buscan eso en todo lo que leen. Ese no es mi objetivo y quizás sea uno de mis problemas", reconoce.

Pese a ello, su popularidad sigue estando más que vigente. Prepara una miniserie de Pantera Negra en Marvel que coincidirá con la llegada de su película; el equipo de Nuevos Guerreros que creó para la editorial también se adaptará a la televisión (en una versión muy distinta, pero con la que ha colaborado) y otro de sus personajes propios, Dominó, está a punto de hacer el mismo salto en Deadpool 2, donde precisamente hace su aparición Cable de Josh Brolin a quien escribió en más de 100 números (el récord). Lo que más le interesa hoy es, sin embargo, un webcómic propio que ha creado en la compañía digital coreana Line webtoon con el dibujante Reilly Brown (con quien compartió Cable y Masacre) sobre un justiciero de trolls de las redes sociales, Outrage: "No digas nada estúpido en las redes, porque saldrá de tu dispositivo y te pegará. Él o ella es el acosador de los acosadores de los acosadores en Internet. No razona. Responde. La primera mitad del cómic es un misterio que descubre quién es y la segunda trata de entender por qué lo hace. Explicar por qué actuamos e interactuamos así en las redes, de una manera que no haríamos en la vida. Quiero que sea una exploración de qué narices está mal con nosotros. Es divertido y misterioso".

El autor se lo toma, además, como un nuevo reto en su dilatada carrera: "Escribir es escribir, pero el formato, de cinco páginas por semanales, 26 capítulos y leyendo las viñetas independientemente, cambia la manera de narrar. Vamos aprendiendo. Llevamos tres capítulos y cuando Reilly controle la lectura vertical, comenzaremos a ver lo que funciona. Es una nueva manera de crear y presentar una historia y un estudio de personajes".

Lo que tiene muy claro es que desde que empezó a trabajar, la industria del cómic ha evolucionado. "Me consideran de la vieja escuela. Porque simplemente escribo para la necesidad de los personajes. Si es un personaje establecido, como Tim Drake en Red Robin, respeto su voz, la historia de los que vinieron antes y su público. Mi trabajo es que evolucionen y darles historias interesantes. No poner una voz nueva. Últimamente, leo mucho la voz de los autores, más que la de los personajes. El mayor halago de mi carrera fue cuando me dijeron que si cerrabas los ojos leyendo diálogos de Los Nuevos Guerreros, sabías el personaje que hablaba en cada momento". Nicieza, debajo de capas y golpes, siempre ha estado interesado en la humanidad de los personajes, en el clasicismo de sus situaciones. Así lo demostró en la química de sus Nuevos Guerreros, X-Force o en Thunderbolts, equipo de villanos reformados donde se mantuvo siete años.

Pero el cómic no solo evoluciona en la forma: "Cuando presenté al personaje de Nómada en 1991, tenía el virus de sida, pero no me dejaban decirlo. Los que estaban por encima de Marvel tenían miedo de meter en un tebeo temas todavía estigmatizados". También dio voz al primer superhéroe gay de Marvel, incluso si nunca pudo decirlo: "Escribía siendo consciente de que Estrella del Norte (personaje del grupo canadiense Alpha Flight) era homosexual, aunque quería presentarlo como alguien más. Eso creaba un problema, porque en Marvel no me dejaban revelar su identidad sexual", explica. Años más tarde, el guionista Scott Lobdell lo sacó del armario con un grito mientras volaba donde no dejaba lugar a duda: "¡Soy gay!". Hoy Nicieza se ríe de aquella viñeta: "Siempre que veo a Lobdell, me burlo de él ¿quién iría volando con un puño en alto dicieno eso? No es humano".

miércoles, 15 de noviembre de 2017

ABC:El universo de Disney llega al CaixaForum de Sevilla


El universo desarrollado durante un siglo por Disney y su actualización de los cuentos y leyendas populares llegan desde este jueves al CaixaForum de Sevilla, en la que será una de las exposiciones de esta Navidad en Sevilla.

«Disney. El arte de contar historias» repasa, en 212 piezas, más de 75 años de la compañía estadounidense, creadora de un icono del siglo XX, como Mickey Mouse, y cuya forma de narrar ha cambiado la forma en que niños y mayores se acercan a mitos ancestrales como «Hércules» o cuentos de hadas como «Blancanieves».

La exposición, que se podrá ver en el CaixaForum de Sevilla hasta el próximo 18 de febrero, iniciará después un recorrido por los centros culturales de esta entidad financiera en España, siendo sus siguientes paradas Barcelona, en marzo, y Madrid, en julio.

Las 212 piezas que componen «Disney. El arte de contar historias», coproducida por la Obra Social «la Caixa» y la Walt Disney Animation Research Library, proponen un recorrido visual que arranca con «Los tres cerditos» (1933) y que concluye en «Frozen» (2013), dos de sus grandes éxitos.

Cien años que se muestran en la exposición a través de bocetos para personajes como Blancanieves, con pruebas descartadas de los diseñadores en la que se la puede ver con el pelo largo y rubio; una «hoja de personaje» («Rough Model Sheet») con Mickey Mouse en diferentes posiciones para que todo el equipo gráfico lo dibujara de modo uniforme; un boceto preliminar a lápiz de Ariel, la protagonista de «La Sirenita»...

En definitiva, un amplio conjunto de dibujos de personajes y escenarios creados con gran variedad de técnicas, como acuarela, carboncillo, pastel, grafito, tinta, témpera, acrílicos y pintura digital. A lo que se añaden notas de producción, esbozos, páginas de guión que ayudan a comprender el proceso de producción de estas historias animadas.

Entre los documentos más curiosos, destaca una carta enviada a finales de los años 30 por la que fuera primera dama de Estados Unidos Eleanor Roosvelt a Walt Disney pidiéndole que llevara a la gran pantalla, por su carácter edificante, el cuento «Stamble Peter», del que se incluyen algunos dibujos preparatorios.

Junto a todo este material gráfico, la exposición presenta, además, la proyección de tres cortometrajes y el documental «How Walt Disney Cartoons Are Made», de 1939, sin olvidar el espacio específico de creación para toda la familia que incluyen todas las muestras del CaixaForum o un «photocall» de Robin Hood.

Todos estos fondos se exponen, además, con un cuidado diseño expositivo, reproduciendo, por ejemplo, las mesas de trabajo de los diseñadores de Disney junto a fotos del exterior de los estudios o mediante expositores que simulan las casas de «Los Tres Cerditos» o los árboles de un bosque.

Cinco ejes temáticos

El recorrido se estructura en cinco ejes temáticos. Comienza con «Los mitos», con paradas, entre otras, en «La Sinfonía Pastoral», de «Fantasía» (1940); y «Hércules» (1997). Continúa con «Las fábulas», esas historias morales protagonizadas por animales», entre las que se cuentan algunas tan conocidas como «El sastrecillo valiente» (1938), con Mickey Mouse; «Lo mejor de Donald» (1938) y «Los tres cerditos».

«Las leyendas» forma el tercer bloque temático de la exposición, donde se muestran dibujos de películas como «Robin Hood» (1973), antes de pasar al cuarto y quizás más desconocido por el público europeo, los denominados «Tall Tales», cuentos populares estadounidenses que transmiten los valores asociados a los pioneros americanos.

El último capítulo es, quizás, el más definitorio del universo Disney,: «Los cuentos de hadas», donde el empresario estadounidense fue pionero en los largometrajes de animación musicales, con «Blancanieves y los siete enanitos» (1939), el inicio de un camino de éxito que llega hasta «Frozen».

La exposición plantea, de esta forma, «un entorno perfecto para la visita en familia», explicó la directora adjunta de la Fundación Bancaria «la Caixa», Elisa Durán, pero también incluye elementos para interesar a aquellos que busquen «la visita más especializada en la creación artística».

Todo ello, en el caso de Sevilla, durante unas fechas que encaran la Navidad. «Es un regalo iniciar el recorrido aquí», señaló Durán sobre la que es la quinta exposición que organiza el CaixaForum de Sevilla desde su inauguración marzo y por el que han pasado ya 190.000 personas.

En ese sentido, Durán animó a la visita de una muestra que presenta un «recorrido simbólico» y una «experiencia inmersiva» para ilustrar la forma en que Disney modernizó y enriqueció artísticamente los cuentos populares, las leyendas y los mitos, adaptándolos a la sociedad del siglo XX y XXI.

«Disney transformó esa comunicación ancestral a través de los dibujos animados, dando un salto cualitativo en la forma de contar esas historias», señaló la directora adjunta, sobre una exposición que también es «un homenaje» a estos estudios y el «trabajo en equipo y artístico» de sus diseñadores.

En este último aspecto abundó la directora de la Walt Disney Animation Research Library y cocomisaria de la exposición, Mary Walsh, quien destacó cómo la compañía tomó unas historias que se cuentan los hombres desde el principio de los tiempos para convertirlas en «imágenes», haciendo de la animación un «instrumento muy importante de contar historias».

De ahí que en esta exposición se haya querido poner el acento en esos cinco grandes géneros o formas de contar historias, del mito al cuento de hadas, y «el arte de la colección» que atesora la Walt Disney Animation Research Library, una institución que archiva todo el material gráfico, de dibujos a imágenes generadas por ordenador, de la compañía y que atesora 65 millones de piezas desde 1920 hasta la actualidad.

La muestra, cuyo recorrido se inicia este jueves en Sevilla, se perfila como una de las grandes citas de los CaixaForum en esta temporada, capaz de atraer a numeroso público familiar, como ya hizo «Pixar. 25 años de animación», que logró más de 800.000 visitas en su recorrido por estos centros culturales.

ABC:Las nuevas aventuras de los personajes de Santi Balmes de «Yo mataré monstruos por ti»


En 2011, Santi Balmes, cantante y compositor de Love of Lesbian, publicaba su primera incursión en literatura infantil: «Yo mataré monstruos por ti». Ilustrado por Lyona, se ha convertido en uno de los libros infantiles más vendidos en nuestro país en los últimos años, con más de 100.000 ejemplares vendidos.

Ahora los personajes de la historia protagonizan un nuevo título: «Martina y Anitram en el País de los Calcetines Perdidos» (Principal de los Libros). Las nuevas aventuras, que también ilustra Lyona, están destinadas a niños entre 3 y 10 años.

En el nuevo libro, la niña y su amiga monstruo han crecido y viajan hasta el País de los Calcetines Perdidos para enfrentarse a un malvado rey y recuperar a sus hermanos pequeños. Así, mientras que en «Yo mataré monstruos por ti» giraba en torno a los miedos infantiles, «Martina y Anitram en el País de los Calcetines Perdidos» se centra en los celos entre hermanos.