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viernes, 30 de junio de 2017

'El arte de Charlie Chan Hock Chye', el cómic favorito a los Premios Eisner


Muy de vez en cuando aparece una obra excepcional que nos deslumbra por su capacidad de emocionarnos y de descubrirnos cosas nuevas; es el caso de El arte de Charlie Chan Hock Chye (Dib>buks  - Amok Ediciones) del dibujante malasio Sonny Liew.

Un cómic realmente excepcional que narra, a modo de documental, la vida de un dibujante de Singapur: Charlie Chan Hock Chye, al tiempo que repasa la historia del país e incluso la historia del cómic. Un libro que es una pieza de coleccionista por su arte y por sus múltiples lecturas.

Aunque lo sorprendente es que logra transmitir temas históricos y sociopolíticos realmente complejos, con una sencillez admirable, y un gran sentido del humor. Qué difícil es conseguir algo como lo que ha hecho Sonny Liew pero, a la vez, que fácil es de disfrutar.

Un cómic que también destaca por su mezcla de estilos, que homenajean a la historia del cómic, para lo que el dibujante cambia de forma de dibujar de una página a otra, de una manera magistral. Es un auténtico tesoro ilustrado.

Todas estas virtudes han hecho que el cómic esté nominado a seis Premios Eisner, los más importantes del mundo del cómic, que se entregarán durante la próxima Comic-Con de San Diego (del 21 al 23 de julio). En concreto opta a Mejor álbum gráfico, Mejor edición norteamericana de material asiático, Mejor guionista/artista, Mejor color, Mejor rotulado y Mejor diseño de publicación.

¿Quién es Charlie Chan Hock Chye?
Pero… ¿quién es Charlie Chan Hock Chye? Si leéis este cómic sin saber nada pensaréis que se trata de un famoso artista de Singapur (aunque olvidado e incomprendido), ya que tenéis una completa biografía del personaje, en un entorno histórico convulso, que incluye páginas de cómics de todos los periodos artísticos de su vida.

Chan tiene poco más de setenta años y lleva creando cómics en su Singapur natal desde 1954, cuando solo era un niño de dieciséis. El personaje nos narra, como si de un documental se tratase, su carrera de dibujante de más de cinco décadas de duración. Un relato que se va intercalando con muestras del trabajo de cada época, en un deslumbrante despliegue de estilos artísticos y formas. Una vida que se mezcla con el panorama político y social de su tierra y de la propia historia del cómic.

Lo verdaderamente sorprendente es que, a pesar de ese tono documental, Charlie Chan nunca existió; el personaje es una la excusa para que Sonny Liew despliegue todo su talento mezclando la historia de su país con la de este hombre que nunca existió, pero que contribuye a hacer el relato más cercano, humano y emocionante.

Un apasionante relato sobre los últimos 70 años de la historia de Singapur y Malasia, de las vulneraciones continuadas de los derechos humanos y de la lucha por la libertad (negada por la ocupación inglesa y luego por Lee Kuan Yew). También es una fábula sobre lo fácil que es manipular a los medios de comunicación y crear una “historia oficial”.

Muchos pensaréis que esta historia os pilla un poco lejos, pero os equivocáis, porque es una historia universal, una historia sobre la lucha por la libertad y los derechos humanos.

Historias dentro de historias
Sonny Liew intercala todos esos fragmentos de la auténtica historia de su país con fragmentos de los cómics de Charlie Chan, que siempre tienen lecturas más profundas de lo que parece. Es la típica estructura de historias dentro de historias, que Sonny Liew maneja con una maestría absoluta”.

Como decíamos, también es un homenaje a la historia del cómic, porque el arte de Charlie Chan imita al de los grandes artistas de las viñetas, desde Osamu Tezuka, a Tintín, pasando por Winsor McCay, EC Comics, Dan Dare, Pogo, la Revista Mad, el Spider-Man de Stan Lee y Ditko, el Caballero Oscuro de Frank Miller…

De esta forma consigue que nunca sepamos lo que nos vamos a encontrar al volver cada página pero, a la vez, el relato es tan sólido que todo funciona como una unidad. Y es tan sencillo de leer que podemos disfrutar de las 300 páginas de un tirón. Pero no es aconsejable hacerlo, porque nos perderíamos numerosos datos históricos y referencias que hacen de esta obra algo realmente delicioso.

Un gran guionista y dibujante
En España apenas se han publicado un par de cosas de Sonny Liew: Creo en Frankie (Norma), con guion de Mike Carey (Hellblazer) y una adaptación de Sentido y sensibilidad (Panini), pero es un autor reconocido y premiado en Malasia con el Premio de Literatura de Singapur 2016. También en EE.UU. donde consiguió el galardón de Mejor Novela gráfica de 2016, del periódico Washington Post, y Bestseller en 2016 del periódico New York Times.

Por cierto que con este título Dib>buks inicia una nueva colección, Vela Gráfica, la cual integrará obras que, en el lenguaje del cómic, explicarán cuestiones como la situación geopolítica de distintos países.

jueves, 29 de junio de 2017

El Gobierno Vasco lanza su primera línea de ayudas al cómic


 El próximo mes de septiembre el Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco lanzará por primera vez una convocatoria de ayudas destinadas al mundo del cómic y la ilustración. La iniciativa fue presentada ayer en Artium por el consejero Bingen Zupiria, acompañado del viceconsejero de Cultura Joxean Muñoz, la directora de Promoción Cultural, Aitziber Atorrasagasti, así como por representantes del sector.

Aizpuru y Muñoz expusieron los detalles de la convocatoria que contará con una bolsa de ayudas de 105.000 euros que se repartirán entre los dos apartados que se cubren. En el primero destinado a cómics y novelas gráficas se darán cuatro ayudas de 15.000 euros cada una a los dibujantes, reservando una de ellas para una persona de menos de 30 años. El otro apartado se refiere a la elaboración de libros ilustrados, en especial aquellos que están basados en un proyecto gráfico, y consistirá en tres ayudas de 15.000 euros, destinando, de nuevo, una de ellas a un menor de 30 años.

La intención de reservar dos de las plazas para ilustradores que no hayan alcanzado la treintena es “fomentar una renovación generacional y que haya gente joven que quiera entrar en este mundo”, aseguró el viceconsejero.

Para poder acceder a esta convocatoria, el creador debe presentar el guión ya terminado con la descripción de los personajes, la sinopsis argumental completa y un desarrollo detallado de ocho paginas. Asimismo, el dibujante deberá entregar los personajes bien definidos gráficamente y seis paginas dibujadas, de las cuales una debe tener ya el acabado final, a fin de ver el aspecto que tendrá la obra una vez terminada.

La segunda condición será demostrar un interés “concreto y firme” por parte de alguna editorial para la publicación del trabajo en cuestión, mediante una carta de compromiso o un contrato que no tiene porque estar ya firmado, así como un plan de promoción. Por lo tanto, “no se trata de una beca para animar a la gente a dibujar, sino de ayudas que faciliten la publicación de cómics, novelas gráficas o álbumes ilustrados”, aclaró Bingen Zupiria.

No podrán optar a estas subvenciones las publicaciones en revistas y los capítulos autoconclusivos, ya que desde el Gobierno Vasco se cree que ya tienen un mercado que funciona.

Lo que sí se valorará en la comisión, que se creara al efecto, será la trayectoria profesional del dibujante, la viabilidad del proyecto y, en mayor medida, la calidad artística de la obra. Asimismo, se valorará que el dibujante sea una mujer y que la lengua original en la que se escriba sea euskera.

Cada persona se puede presentar con dos trabajos, aunque solo podrá obtener la ayuda con un de ellos. Los proyectos que, al final, sean seleccionados deberán entregar el producto final el 31 de diciembre de 2018 y luego tendrá seis meses para su publicación.

Esta convocatoria nace con el obejtivo de potenciar y visibilizar un sector que se encuentra en auge en Euskadi y en especial en Vitoria, razón por la que se eligió a la capital vasca para la presentación de este programa de ayudas. Asimismo, el consejero explicó que se pretende, también, “facilitar que estas obras puedan llegar al mercado para que el público las pueda disfrutar”.

Al tratarse de una iniciativa nueva en el Estado se irán corrigiendo y probando pequeñas cosas, con el fin de que tenga éxito. Éxito que, según Zupiria, se medirá cuando los trabajos “lleguen al mercado y adquieran importancia”. No obstante, para desarrollar este proyecto se ha contado con la ayuda de profesionales del sector, que se mostraron durante la presentación agradecidos a esta iniciativa “valiente” y que creen que “puede dar unos resultados bastante interesantes”.

A modo de clausura, el consejero manifestó su interés por “entre todos” conseguir “mostrar que estas novelas gráficas son algo más que dibujos animados para niños, que son unas obras culturales capaces de contar de una forma nueva y muy interesante historias de todo tipo”.

miércoles, 28 de junio de 2017

Yoko Tsuno, la primera heroína asiática del cómic europeo


En los años sesenta, coincidiendo con los movimientos por la liberación de la mujer, los personajes femeninos, fuertes e independientes, irrumpieron en el cómic europeo y mundial, como Barbarella (1962), Modesty Blaise (1963), Valentina (1965), Vampirella (1969) o Natacha (1970). Y también Yoko Tsuno (1969) que, además, era la primera protagonista asiática de una serie europea.

Un clásico del cómic creado por el guionista y dibujantes Roger Leloup, que ahora Ponent Mon recupera en estupendos integrales cargados de extras. El primero Yoko Tsuno. Vinea en peligro, corresponde al cuarto tomo de la edición francesa (de los 9 que recogen los 26 álbumes de la serie) y recupera la trilogía ambientada en el planeta Vimea.

Situado a dos millones de años luz de la tierra, Vimea es un planeta muy similar al nuestro que estuvo a punto de sufrir una catástrofe cósmica hace 2.400.000 años, lo que obligó a sus habitantes a escapar. De las cien naves previstas sólo 11 salieron del planeta y una de ellas llegó a su objetivo, la Tierra. Ahora, los descendientes de esos supervivientes deciden volver a Vinea, acompañados de Yoko Tsuno y sus amigos.

Allí se enfrentarán a Insectos gigantes inteligentes (en Los Titanes). En las otras dos aventuras que contiene este tomo, Yoko lidiará con un grave problema ecológico en La luz de Ixo (los vineanos mandan todos sus residuos peligrosos a uno de sus satélites); y descubrirá una ciudad sumergida controlada por una misteriosa mujer, en Los arcángeles de Vinea.

Tres aventuras en las que Yoko Tsuno dará muestras de su valentía y arrojo (como el de los grandes héroes clásicos) y en las que queda patente la habilidad de Roger Leloup para crear civilizaciones extraterrestres e inventar todo tipo de tecnología. Destacar los numerosos bocetos y diseños mecánicos que su autor hacía de las naves antes de dibujarlas. 

¿Quién es Yoko Tsuno?
Pero la gran mayoría no conoceréis a Yoko Tsuno, ya que sus aventuras se han publicado en España de forma bastante desordenada y muchas permanecen inéditas. Así que vamos a repasar su historia.

Su creador, Roger Leloup (Verviers, Bélgica, 1933) es uno de los mejores dibujantes del cómic europeo gracias a su trazo limpio y detallista. Aficionado a los aviones, los coches y todo tipo de vehículos, fue elegido por Hergé para ayudarle con los vehículos y la tecnología que aparecía en Tintín, como el avión de Vuelo 714 para Sidney. Además de redibujar cosas como los aviones de La isla negra en posteriores ediciones. También colaboró con Peyo en los fondos de Jacky et Célestin.

Animado por el creador de Los Pitufos, Leloup decidió crear para la revista Spirou, en 1969, a una heroína asiática a la que puso el nombre de Yoko (inspirándose en Yoko Tani, actriz francesa de antepasados japoneses) y el apellido de Tsuno (a sugerencia de Maurice Tillieux, el creador de Gil Pupila).

Yoko es una atractiva joven japonesa, experta en ingeniería electrónica, que es capaz de pilotar todo tipo de vehículos, como coches, aviones e incluso naves espaciales. Además de reunir todas las características de los héroes clásicos: inteligencia, valor, arrojo…

Entre la ciencia ficción y el misterio
Debido a esa afición de Leloup a la tecnología y la ciencia, las aventuras de Yoko siempre tenido un gran componente de ciencia ficción, dando al dibujante la oportunidad de crear todo tipo de civilizaciones extraterrestres, naves espaciales y tecnología de lo más diversa, desde máquinas del tiempo hasta ciudades futuristas.

Pero Yoko también ha protagonizado excelentes álbumes de misterio como los inolvidables El trío de lo extraño o El órgano del diablo. Sin olvidar que ha viajado por numerosos países (Alemania, Escocia, Japón, Indonesia…), lo que ha dado oportunidad a Leloup para lucirse con sus paisajes cargados de detalles.

Otros protagonistas
Al principio Yoko compartirá sus aventuras con el realizador televisivo Vic Video (ambos se sienten atraídos pero su romance no terminará de cuajar), y el cámara pelirrojo Pol Pitron, al que el autor consideraba su alter ego y que solía ser el componente cómico del trío.
Aunque enseguida Yoko acapararía el protagonismo de las historias.

Y muy pronto se sumarían nuevos personajes como la organista alemana Ingrid Hallberg, Moyna (venida del futuro en su máquina del tiempo), o la hija adoptiva de Yoko, Rosa de la Mañana.

Y las aventuras irían ganando en emoción y profundidad, centrándose en temas como la amistad, el amor e incluso la espiritualidad. Pero siempre con un dibujo espectacular.

Esperemos que este integral tenga éxito y podamos disfrutar de los otros 8 de la serie, una de las mejores del cómic europeo.

lunes, 26 de junio de 2017

UNAD lanza 'Atajos', un cómic sobre adicciones en la adolescencia


La red de Atención a las Adicciones UNAD ha lanzado un cómic sobre adicciones en la adolescencia como herramienta de sensibilización en cuestiones como el botellón, la adicción a las tecnologías o la violencia de género entre los jóvenes, que lleva por título 'Atajos'.

El proyecto aborda las situaciones de riesgo más frecuentes en la adolescencia y pretende ser una fuente de prevención que también lleve a la reflexión y sea analizada en las aulas de centros de secundaria en toda España.

Dibujado y guionizado por José Aguilar, el proyecto cuenta las experiencias de tres jóvenes relacionadas con temas de actualidad como el consumo abusivo de alcolhol, las adiciones sin sustancias y la violencia de género.

El cómic, financiado por el Plan Nacional sobre Drogas, es una de las iniciativas de la red de Atención a las Adicciones para el nuevo curso escolar y estará a disposición de los centros a partir del comienzo del mismo, según detalla la ONG.

EL País:Benoît Peeters: “El cómic sufre un déficit de legitimidad”


Benoît Peeters (París, 1956) y François Schuiten (Bruselas, 1956) pusieron en pie, hace 35 años ya, una serie colosal, Las ciudades oscuras, mezcla de distopía e historia que los convirtió en dos auténticas estrellas del cómic. Juntos acaban de publicar en España La ruta de Armilia y otras leyendas de las ciudades oscuras, así como el segundo tomo de su obra Volver a París, ambas editadas por Norma. Benoît Peeters es, además de guionista de tebeos, novelista, biógrafo de personajes como Derrida, Paul Valéry o Nadar y uno de los mayores expertos mundiales en la obra de Hergé, el padre de Tintín. Peeters cerró el jueves, en compañía del crítico Álvaro Pons, el ciclo que sobre el género del cómic ha organizado el Instituto Francés de Madrid.

PREGUNTA. Siempre resulta interesante analizar las relaciones entre texto e imagen. Pero, como guionista de cómics, ¿ha padecido usted alguna vez esa injusticia consistente en que el lector se quede con las ilustraciones más que con los textos?

Respuesta. En mi caso no lo he experimentado. Lo que sí suele ocurrir es que si yo publico una biografía de Derrida o de Valéry, se le suele tener mucha más consideración que a un cómic. El autor de cómics sufre un déficit de legitimidad.

P. ¿Cuál es, a su juicio, la fuerza del cómic en relación a otros medios de expresión?

R. Creo, sobre todo, que esa fuerza reside en la especificidad. El cómic ofrece posibilidades que el cine, la literatura y la pintura no tienen. Y viceversa, claro está. Es un lenguaje con todas las de la ley, ¡un lenguaje que alguien como Rodolphe Töpfer —el auténtico inventor de los tebeos— supo ver en 1830! No estamos ante una suma de textos e imágenes, sino ante un lenguaje que los une, los integra. Y nosotros, seres humanos, que estamos acostumbrados a recibir sonidos, olores, gestos, colores, gente, lugares… estamos acostumbrados a hacer la síntesis de todo.

P. Hay quienes consideran que el cómic no es una forma seria de expresión. ¿Una forma de arte tiene que ser grave, tiene que ser obligatoriamente seria?

R. Con Maus, Art Spiegelman, a través de una metáfora animalística y un relato de una coherencia terrible, logró hablar de algo tan grave y tan serio como es el Holocausto. Y un cómic como Persépolis de Marjane Satrapi es un tratado sociopolítico de lo que ocurrió en Irán más eficaz que muchos libros serios. Además, es un arte muy practicable…

P. ¿Qué quiere decir con eso?
R. Que el cine, por ejemplo, está sometido a una lógica de anticipación. Hay que elaborar un dossier previo, hay que elaborar un guion rígido y desarrollado, hay que financiarlo todo mediante acuerdos con personas extremadamente diferentes, y hay que contar con las cadenas de televisión, sometidas a exigencias de audiencia feroces. En el cómic nada de eso ocurre.

P. Schuiten y usted iniciaron su serie Las ciudades oscuras hace ya 35 años. La serie está plagada de referentes culturales, corríjame si me equivoco: Borges, los socialistas utópicos y sus falansterios, Platón, el art nouveau, Orwell, Julio Verne…

R. … Piranesi, Brueghel, Orson Welles… Referentes que no vienen solo de la literatura, sino del arte, el cine, la arquitectura. Nuestras historias son metáforas, son fábulas. Me interesa el carácter universal de la fábula. No deja de sorprenderme cómo Las ciudades oscuras pueden interesar a un lector chino o japonés. Sus referentes culturales, sociales y políticos nada tienen que ver con los de un lector francés o español. Sin embargo, el milagro se produce.

P. Es el poder de los símbolos, de las metáforas.

R. La metáfora, el símbolo y la utopía son terriblemente poderosas. Cuando en La fiebre de Urbicanda, hace 30 años, hablábamos de una ciudad partida en dos, lógicamente la gente vería Berlín. Si hablabas de muros, la gente pensaba en la guerra de los Balcanes, y hoy piensa en Trump y en México, o en Israel y Palestina. ¿Por qué seguir creando estos universos utópicos después de 35 años? Porque esas utopías se van recargando con elementos e interpretaciones geográficas, sociales y políticas diferentes por parte de los lectores.

P. Las ciudades de Schuiten y Peeters no se llaman París, ni Copenhague, ni Bruselas… pero son París, Copenhague, Bruselas…

R. Es que no podemos escapar a nuestras raíces culturales, a nuestro entorno, a nuestras referencias. De lo que se trata es de, a partir de ahí, tratar de contar el mundo. Es muy difícil tener a alguien como Balzac, un genio que era capaz, solo con pasar tres días en un pueblito, de restituir cantidad de universos y de sociedades. Le presentaban a un médico y de pronto conocía perfectamente los problemas de la medicina. Impresionante. Y luego tenemos a Kafka, que era lo contrario. Todos sus personajes son él, de alguna manera, y nos da la sensación de que a través de su propia conciencia nos ha dado un mundo. En Proust también pasa. Y Roland Barthes escribió un libro sobre la muerte de su madre que, a la vez, es uno de los más grandes libros que existen sobre el duelo.

P. La alienación y la soledad del ser humano en medio de mundos estruendosos e hipersociables provoca bastante inquietud. Es un tema extraordinario para la ficción, uno de sus temas favoritos, ¿no?

R. Me apasiona el tema de la museificación del mundo. Ciudades como Ámsterdam, Barcelona o París llevan ya tiempo experimentado la contradicción entre un evidente modelo turístico-económico muy beneficioso y la progresiva imposibilidad de vivir en la ciudad. En Ámsterdam, por ejemplo, las autoridades ya recomiendan al turista que visite otros lugares en lugar de ese.

P. El centro de las ciudades se parece cada vez más. Hay una globalización, también, en cierto modo, cierta alienación, ¿no cree?

R. Estamos llegando al absurdo. Mucha gente quiere que el centro de esas ciudades sea solo bonito, visitable, que no haya elementos desagradables o inesperados. Y eso es una especie de exorcización de nuestros miedos. Queremos lo que esperamos: tiendas de lujo, museos bellos para fotografiar, restaurantes preciosos —si no se ve el humo de la cocina, mejor—, y no deseamos cosas inesperadas. Son ciudades a las que se está desposeyendo de la vida, de todo aquello orgánico que conforma la vida: la suciedad, el trabajo, aquellas poblaciones que no encajan en nuestro estilo de vida… y claro, de ahí llegamos a la cuestión de cómo se expulsa del centro de las ciudades a los mendigos y a los sin techo. Y, por lo mismo, de cómo Europa expulsa a sus inmigrantes.

sábado, 24 de junio de 2017

La vida es un cómic


El cómic vive un auge de las biografías de personajes famosos, especialmente de artistas. En los últimos meses han llegado a las librerías álbumes que cuentan la vida de personajes como Modigliani, Glenn Gould, Van Gogh, Camus, Picasso y Casagemas, Monet, Munch... Se trata tanto de traducciones como de obras de autores españoles.

Algunos hablan aquí del reto que supone, en una temática ya abordada por infinidad de documentales y biografías, la mirada del dibujante, cuyo trazo aporta emotividad e intimidad sin olvidar la faceta creativa del biografiado.

En algún caso, todo comenzó con el encargo de un museo. Como Vincent (Salamandra), de la holandesa Barbara Stok (Groninga, 1970), que se centra en el periodo en que Van Gogh se fue a vivir al sur de Francia, a la localidad de Arlés. Su frustrada amistad con Gauguin, sus difíciles relaciones con la sociedad, sus visitas a prostíbulos, su sentimiento de culpa por ser un mantenido de su hermano... son algunos de los temas, narrados con un trazo muy claro, casi infantil, por el que discurre una historia adulta. Stok, que responde por correo electrónico, comenzó la investigación “leyendo todas sus cartas.

De ellas, seleccioné escenas y pensamientos. Viajé a Arlés y Saint-Rémy para ver dónde vivió. No leí muchas biografías, sólo unas pocas. Baso la historia en su punto de vista”. Dice que “usualmente, trabajo con historias autobiográficas, hablo de mis miedos, trivialidades cotidianas, mi tema central es cómo vivir la vida, cuestiono los valores de la sociedad y me preguntó qué es lo que realmente importa.

En el fondo, Vincent trata esos mismos temas”. Escogió los dos últimos años de su vida porque “hay un montón de cosas ahí: realizó sus mejores cuadros, su sueño de una residencia de artistas, el trágico incidente de su oreja cortada, y finalmente el manicomio. Esperanzas, decepciones... y al final, resignación y consuelo en su obra y la naturaleza”.

En La vida (Astiberri), Tyto Alba (Badalona, 1975) explora la amistad entre Pablo Picasso y Carles Casagemas. Dice que ha introducido pocos elementos de ficción, como “la escena del cementerio, una anécdota mía con un amigo, pero Casagemas estuvo allí con Picasso y tranquilamente podría haber sucedido”.

La narración es enormemente intensa, y muy centrada en las emociones, “pero eso ya estaba en la historia real –afirma–; el suicidio, la depresión de Picasso, la pobreza, la época azul... es una historia traumática”. El sexo, muy presente, es importante porque “es una época en la que la sociedad está muy reprimida y a esa edad hay además una gran confusión.

Picasso se obsesiona por demostrar continuamente su masculinidad, y Casagemas tiene dificultades para ello dada esa represión de la que hablo. Una mente inestable y con baja autoestima se vuelve más confusa todavía. Casagemas está desesperado por ser amado, pero el sexo es algo en lo que es inexperto, le causa una gran angustia dar esa impresión y esa tensión le hace fracasar. Eso le avergüenza, lo siente como una obligación. Debería parecerle muy injusto que una mujer le dejase por eso y tampoco creo que fuera capaz de hablar de ese tema con ella ni con nadie”. Al igual que los biógrafos, tuvo que escoger entre diferentes versiones sobre un mismo hecho, en especial el suicidio de Casagemas, “muy diferente contado por Manuel Pallarés que por Manolo en el libro de Josep Pla”.

La italiana Gorgia Marras (Génova, 1988) se ha atrevido con Munch (Sapristi). En una entrevista por Skype, afirma: “Me han interesado sus litografías y obras secundarias, así como sus diarios íntimos. Pensé que todo el mundo conoce El grito, pero que había un mundo inmenso que permanecía más oculto”. Su decisión fue abordar la historia en blanco y negro –con los recuerdos en tono azulado– porque “se trataba de lo menos conocido. Estamos acostumbrados al sol, al color, pero en aquella época, en Noruega, todo era en blanco, negro y gris, muy frío, un entorno donde la enfermedad y la muerte estaban siempre presentes”.

Se ocupa de un Munch “joven, que creció sometido a unos principios católicos muy rígidos, en los que trabajar rodeado de mujeres desnudas era pecado. Hay una parte de mí que conecta con eso, no he sufrido tanto como él, pero crecí en una familia italiana tradicional y entiendo ese sentimiento de buscar algo mientras la sociedad y tu entorno te pide lo contrario, ese desfase que acaba siendo tu fuente creativa y de dolor, sentir que tú no eres tu dueño. Munch huye, y El grito es el ataque de pánico como reacción a todo eso”.

Ha descubierto en el personaje “una ironía muy particular, que no aparece tanto en sus pinturas, pero sí en sus escritos, y que he intentado transmitir”. En el campo privado, aparece su enamoramiento de una mujer casada, que no supo llevar bien “porque la mujer no podía divorciarse entonces, y Munch no lo comprendió. Era muy moderna, un espíritu libre, demasiado ­para él”.

Otro cómic remarcable es La familia Carter (Impedimenta), de los estadounidenses David Lasky (Washington, 1967) y Frank M. ­Young (Tallahassee, 1963), que reconstruye la biografía de un clan rural que revolucionó la historia de la música en EE.UU. La pobreza es uno de las temas principales, cuenta Lasky por correo electrónico, pues “los Carter la experimentaron, en varios grados, incluso después de haber tenido éxito en la música. Ellos crearon la banda sonora de los años treinta, el country y el rock no se explican sin ellos. Cuando Frank y yo empezamos a trabajar en el libro, la economía de EE.UU. cayó en picado, perdimos nuestros empleos y vivimos en carne propia algunas de las cosas por las que ellos atravesaron”.

La obra muestra la explotación a que las discográficas sometían a los artistas, una situación que siguió vigente todo el siglo XX, “no sólo con los músicos, sólo hay que fijarse en los dibujantes de superhéroes”. Los Carter influenciaron directamente a Woody Guthrie, Bob Dylan, Elvis Presley y, por supuesto, Johnny Cash, que se casó con una mujer del clan.

Lasky admite un elemento de ficción, el manzano plantado por A.P. Carter que va creciendo a medida que pasa el tiempo. Lo más dificil para él ha sido “dibujar la música. ¡Menudo desafío! ¿Cómo se dibuja la belleza y la honestidad que se revelan en las canciones?”.

Otras biografías recientes en viñetas son Modigliani (Norma) de Seksik y Le Henanff; Glenn Gould (Astiberri), de Sandrine Revel; Monet (Norma), de Salva Rubio y Ricard Efa; o Camus (Norma), de José Lenzini y Laurent Gnoni. Todas aportan un tipo de conocimiento distinto sobre estos creadores que sólo el cómic puede comunicar.

Video de "Hombre Cubo" sobre el Festival de Cómic Europeo


Aquí os dejamos un estupendo vídeo de el "Hombre Cubo" sobre su paso por la V edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda.


jueves, 22 de junio de 2017

Fotos de Baldo Padilla del Festival de Cómic Europeo de Úbeda





Nazario: "Anarcoma fue el primer travesti de la historia del cómic"



Tras la publicación del primer tomo de sus memorias, el año pasado, Nazario (Castilleja del Capo, Sevilla, 1944) recupera a su personaje más popular en un tomo integral: Anarcoma. Obra gráfica completa (La Cúpula). La edición definitiva de este detective travesti que sorprendió al público por su osadía y el sexo homosexual explícito de sus páginas. Todo un icono de la transición.

“Anarcoma fue el primer travesti de la historia del cómic –asegura Nazario- En Italia había unos tebeos pornográficos (Satanic, Cruella), pero las protagonistas eran todas mujeres, vampiresas. No conozco ningún otro personaje parecido, que fuese anterior a Anarcoma”.

“Este volumen integral -asegura el dibujante- contiene todo el material disponible de Anarcoma: las dos historias largas, las cortas… e incluso las portadas que hice para revistas francesas. Ya era hora porque los cómics llevaban cinco años agotados. Y si a eso le sumamos que Laertes publicó hace cuatro meses la tercera parte (Nuevas aventuras de Anarcoma y el robot XM2), que al final he sacado en forma de novela, actualmente tenemos disponible toda la historia de Anarcoma”.

Además el dibujante ha coloreado varias páginas para esta edición integral: “Si –asegura Nazario- porque cuando creé Anarcoma, las primeras aventuras fueron en blanco y negro. Y luego algunas páginas se colorearon mecánicamente. Pero para esta edición casi todo el color es mío, aplicado manualmente. De esa forma he conseguido unificar todas las páginas”.

40 años de Anarcoma
El autor aseguara que: “Con este tomo celebro también el 40 aniversario de Anarcoma porque aunque se hizo famoso en El Víbora, en 1979, antes lo publiqué en Blanco y negro en la revista Rampa, a razón de un par de páginas semanales. Y eso fue en 1977".

Pero… ¿Cómo nació Anarcoma? “Ideé Anarcoma –asegura Nazario- porque estaba harto de hacer historietas cortas de cuatro, cinco u ocho páginas. Quería tener mi propio personaje, y se me ocurrió que fuese un detective. Primero pensé en un detective alto, fuerte, guapo… tipo Tom de Finlandia, pero era un poco el héroe de siempre. Y sí era una mujer, sería demasiado parecida a Barbarella o Modesty Blaise, por lo que se me ocurrió que fuera un travesti”.

“Mi intención –añade- era retratar el mundo homosexual de Barcelona, donde vivía; y un transexual era perfecto para hacerlo. Porque podía moverse por todos esos ambientes en los que no podía entrar un heterosexual”.

Sobre el nombre de Anarcoma: “Surgió -comenta Nazario- de la unión de las palabras “anarco” (de anarquía) y carcoma; la mezcla de los dos me sugería algo que roe, que destruye; y a la vez es un espíritu libre que vive su vida como le da la gana, sin ningún tipo de prejuicios”.

“En cuanto a su aspecto físico, que parecía la unión de Humphrey Bogart y Lauren Bacall: “Tenía muchas amigas de la época que se veían reflejadas y me decían que me había inspirado en ellas –comenta el dibujante-. Pero lo que hice fue reunir una serie de arquetipos idealizados. Es una mujer guapa, fuerte, con buenas tetas y buena poya, y que viste un vestido negro con una cremallera que le llega desde el pecho hasta el final de la minifalda. Unas botas negras de cuero. Era un poco fetiche”

En la historia también aparecían muchos amigos suyos, e incluso él mismo: “Me gustaba reflejar mi vida, el ambiente en el que me movía y por eso yo intervenía en la vida de los personajes y ellos en la mía. Por eso salíamos yo, mi amigo Alejandro, Ocaña… y le damos pistas a Anarcoma para encontrar lo que está buscando. Intenté reflejar la Barcelona de los 80, con los bares típicos de la época, los sitios donde nos reuníamos”.

Las influencias de Anarcoma
Nazario confiesa sus mayores influencias en Anarcoma: “Cuando dicen que soy un retratista de los bajos fondos, no pienso que sea cierto; yo sólo dibujaba los sitios donde nos movíamos en aquella época. Además reconozco que tengo una gran influencia de Jean Genet (Diario del ladrón), al que admiro. El retrato que hacía de la Barcelona de los años 30, los bares… es lo que intento hacer con Anarcoma”.

Otra de las grandes influencias de Nazario es Tom de Finlandia, un artista conocido por sus imágenes homoeróticas, que sufrió la opresión y la homofobia. “Precisamente acabo de ver la película Tom of Finland, que cuenta su historia, y fue un hombre que me influyó muchísimo por su recreación en los desnudos, los paquetes, las poyas, los pechos…” -comenta-.

“Y el personaje de XM2, el robot amante de Anarcoma, está inspirado en el androide que satisfacía a la Barbarella de Jean-Claude Forest. Aunque el de Barbarella tenía aspecto mecánico, mientras que XM2 era un macho ibérico, fuerte, peludo, calvito y muy bien dotado; que es el tipo de hombre que a mí me gusta”.

“Perjudicial para la juventud”
En la época que se empezó a publicar Anarcoma todavía había censura, pero Nazario asegura que: “Con Anarcoma no tuve ningún problema como los que había tenido en los 70, con el Rrollo enmascarado, Nasti de plasti o La piraña divina, que saqué de forma clandestina (porque contenía mis historias más escabrosas). Todo eso lo edité en Francia pero aproveché que un amigo tenía acceso a una “vietnamita” que había en la escuela de ingenieros, para imprimir 300 ejemplares. Y con eso si tuvimos problemas”.

Pero en el 78 ya estábamos en plena época del destape y había cientos de publicaciones. Por eso cuando llegó El Víbora, no sólo no se prohibió ni escandalizo a nadie sino que se convirtió en un icono. Y el personaje de Anarcoma fue el más famoso de esa primera etapa de la revista. Además resultaba atractivo no solo para homosexuales sino también para heteros.

Anarcoma también triunfó llegó a otros países: “Toutain sacó un libro de tapa dura en Estados Unidos, que tuvo que vender plastificado y en sex shops, lo que fue una censura terrible. También se publicó por capítulos en una revista italiana, en otra francesa, en Alemania, donde lo vendían con un mensaje que era perjudicial para la juventud, aunque no llegaron a prohibirlo, en danés y en sueco”.

“Curiosamente –comenta Nazario- esta edición integral, que se ha publicado también en Francia, la ofertaron a editores alemanes e ingleses y han dicho que ahora mismo no era época para este tipo de material. Por lo que creo que hoy en día hay más censura que en los ochenta.

“Cualquiera puede ver la evolución de mi estilo”
En cuanto a la evolución de su estilo, Nazario confiesa que: “Cualquiera puede comprobarlo en el libro, en el que hay páginas de un periodo de cuatro o cinco años. Yo empecé a dibujar en el 69, 70... de forma totalmente autodidacta, por lo que la perspectiva, la anatomía y esas cosas, no estaba muy ducho. Pero poco a poco se va notando un avance en ese sentido”.

“Además –añade-, en las primeras aventuras, en blanco y negro daba las sombras con rayitas de plumilla pero luego, con las aventura a color prescindí de esa sombra que quedaba muy sucia. Por eso la segunda parte es más limpia, el dibujo mucho más esquemático y juego mucho más con el color”.

“Lo dejé por la ilustración”
Nazario confiesa que “Dejé el cómic por la ilustración, porque estaba mucho mejor pagado. Además, llegó un momento, cuando hice Turandot y Alí Babá y los cuarenta maricones, en el que había rizado el rizo de lo que podía dar a nivel de historieta, tanto estéticamente como narrativamente”.

“Alguien –continúa- me ofreció la posibilidad de exponer en galerías. Me fue bastante bien y abandoné el cómic. En 2008 vino la crisis, cerraron las galerías y fue entonces cuando decidí hacer una página web y mandar a la mierda a los cuadros, bodegones y naturalezas muertas, que pintaba. Ahora estoy inmerso en la escritura y me encanta hacer fotografías desde mi ventana que da a la Plaza Real”.

El año pasado sacó el primer tomo de su autobiografía: Nazario: La vida del dibujante underground (Anagrama), de la que tiene previsto cinco tomos: “El primero está casi agotado y estoy esperando a que la editorial se decida a publicar el segundo”.

En cuanto a si se animaría a crear más cómics de Anarcoma: “No se me ocurriría volver a dibujar ahora ni loco –confiesa Nazario-. No me apetece. Mucha gente me ha dicho que por qué no he dibujado la tercera parte de Anarcoma o se lo daba a otro artista, pero no lo veo en manos de otro dibujante. Así que, como ahora escribo, lo he convertido en un libro que continúa las aventuras de la segunda parte”.

Este tomo de Anarcoma es un pedacito de la historia de la transición. Una obra irrepetible. Así que disfrutadlo como merece.

miércoles, 21 de junio de 2017

HBO y Damon Lindelof planean una serie sobre el cómic "Watchmen"


La cadena HBO y el productor y guionista Damon Lindelof ("Lost", "The Leftovers") negocian adaptar a la televisión y en forma de serie el cómic "Watchmen", firmado por Alan Moore y Dave Gibbons.

Según informó hoy el medio especializado The Hollywood Reporter, el proyecto se encuentra en las primeras fases de su desarrollo y todavía no hay un acuerdo alcanzado al respecto.

"Watchmen" narraba el auge y caída de un grupo de superhéroes durante una versión alternativa de la Guerra Fría.

Considerado una obra maestra del cómic, "Watchmen" fue llevado a la gran pantalla con una película homónima dirigida por el realizador Zack Snyder en 2009 que contó en su reparto con Jeffrey Dean Morgan, Malin Akerman, Patrick Wilson y Billy Crudup.

Snyder no se encuentra involucrado en esta potencial y nueva adaptación audiovisual del cómic.

martes, 20 de junio de 2017

'La Mujer Maravilla', el cómic que rompió paradigmas


En  los años 40 surgió 'La Mujer Maravilla' rompiendo paradigmas en el mundo de los cómics. Hoy, en la última versión llevada a la pantalla grande, se presenta como una súper heroína independiente e igualitaria, enfatizó José Ángel Garfias Frías, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

De hecho, ser súper héroe no tiene género, simplemente es una cuestión de hacer lo correcto. Por ello, considera que esta última versión cumple con la imagen esperada de una súper heroína, añadió. Se trata de un personaje que a través de sus cualidades se gana un lugar dentro de la Liga de la Justicia.

WONDER WOMAN
La Mujer Maravilla es un personaje creado por Charles Moulton, quien nos presenta una historia basada en la mitología griega de una princesa guerrera de una sociedad de amazonas, llamada Diana de Themyscira.

Justamente, la súper heroína proviene de una sociedad matriarcal donde los hombres no son necesarios, pero llega a un mundo donde existen otros caminos, añadió el profesor universitario.

Se trata de un personaje con varios valores, pero los más importantes son la justicia, la valentía y la igualdad. Por algo tiene su lazo de la verdad, un elemento que le permite que las cosas caigan por su propio peso, además tiende a hacer alegoría de la justicia y de una manera imparcial toma todas las decisiones.

Después de 'Superman' y 'Batman', creo que ella es el tercer personaje más grande de D.C. Comics, que hasta la fecha se mantiene. De hecho, es una protagonista que no se deriva de un hombre como son 'Gatubela' y 'Batichica' que provienen de Batman, 'Súper chica' de Superman o 'She-ra' de He-man. Ella tiene su propia historia', comentó el profesor José Angél Farías.

La pelicula
El caso de esta heroína es muy significativo porque teníamos un personaje estelar femenino único, y en esta última versión llevada a la pantalla grande, se cuidó mucho para dar esa visión femenina pero moderna.

De hecho, esta versión es muy parecida al cómic, aunque aclaremos que paulatinamente los universos de cómics hacen ajustes narrativos, obviamente la Mujer Maravilla de los años 40 utilizaba falda larga y era mucho más discreta y reservada, pero en algún momento del 2000 se convirtió en una súper modelo. 

Y en esta última versión, tenemos un personaje que es guapa y atractiva pero no exagerada y encasillada en los roles que se tenían antes del personaje.

Algunos esperaban el estereotipo de una súper modelo exuberante, no obstante, cuidaron muy bien ese detalle y la vemos más bien por sus acciones y no tanto por su físico, que aunque es guapa no es el punto importante.

Así, creo que la película rescata muy bien ese espíritu que tenía el personaje en los primeros años, y lo adapta muy bien en su parte narrativa. Además, la dirección la hace muy ágil, concluyó.

lunes, 19 de junio de 2017

Fotos exposición "Blacksad"


Imágenes de la exposición sobre "Blacksad" que hemos realizado este año en el Festival de Cómic Europeo de Úbeda y Baeza.




domingo, 18 de junio de 2017

Segunda tanda de fotos del Festival de Cómic Europeo de Úbeda


Fotografías realizadas por nuestro compañero Francis Villacañas de las actividades realizadas en la V edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda durante la tarde del sábado.





sábado, 17 de junio de 2017

Primera tanda de fotos del Festival de Cómic Europeo de Úbeda


Fotografías realizadas por nuestro compañero Francis Villacañas de las actividades realizadas en la V edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda durante la mañana del sábado.




viernes, 16 de junio de 2017

Salón hispanofrancés de cómic en jaca


Jaca, con el auspicio de la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic, celebrará el primer Salón Hispanofrancés de cómic el 2 y 3 de septiembre en el pabellón de hielo de la localidad. Un festival que será un lugar de encuentro entre autores, libreros, editores y aficionados del cómic de ambos países en el que se contará con autores, libreros y editores.

miércoles, 14 de junio de 2017

ABC:Sarah Glidden: «El cómic puede añadir un poco de calidez al periodismo»


Un viaje a Turquía, Siria y el norte de Irak para hacer un reportaje sobre refugiados iraquíes junto con dos periodistas del proyecto de periodismo alternativo «Seattle Globalist» fue la base de «Oscuridades programadas», la nueva novela gráfica de Sarah Glidden (Boston, 1980). En ella une la investigación sobre las vidas de los refugiados a una profunda mirada sobre el periodismo.

–¿Su carrera empezó en el periodismo o en los cómics?

–Definitivamente en los cómics. Aunque antes de empezar a hacer cómics quise ser fotoperiodista, pero era demasiado tímida: le ponía el teleobjetivo a la cámara e intentaba fotografiar a gente desde el otro lado de la calle. Luego estudié Bellas Artes e hice algunos intentos con el arte contemporáneo y con el diseño gráfico. Entonces empecé a leer cómics de no ficción: leí «Maus», «Persépolis», a Joe Sacco… y me di cuenta de que los cómics podían tratar de cosas serias, del mundo. Al mismo tiempo, también fui leyendo cómics autobiográficos: Gabrielle Bell, James Kochalka… Kochalka hacía cada día un cómic breve sobre alguna pequeña cosa que le hubiera sucedido y me pareció una buena idea hacer algo así. Eventualmente me fui acercando al periodismo porque empecé a hacer cómics sobre las cosas que me interesaban, como la política. Y así surgió mi libro sobre Israel [«How to Understand Israel in 60 Days or Less», Vertigo, 2010]. Me fui de viaje a Israel pensando hacer un diario en cómic, dibujar cómics sobre lo que me sucediese en el viaje. No me lo planteé como periodismo –y aún no creo que cuente como tal– pero ya empezaba a hacer algunas de las cosas que iba a hacer más adelante como periodista: grabar conversaciones, tomar notas, hacer preguntas, investigar por mi cuenta. Con el periodismo siempre tienes en cuenta quién te está contando cada historia y por qué. Todo eso empecé a verlo en ese viaje, plantearme quién me estaba explicando las cosas, si estaban intentando manipularme, preguntarme qué era verdad y qué no. Mientras yo trabajaba en ese cómic, unos amigos míos empezaron un proyecto de periodismo alternativo llamado «Common Language Project» (actualmente «Seattle Globalist») y a través de ellos tuve otro punto de contacto con el periodismo. Por ello, les pregunté si me podía ir a un viaje con ellos. Y el proceso de creación de este cómic, viéndoles trabajar y haciendo periodismo sobre el periodismo, fue mi proceso de entrenamiento para ser una periodista de cómic.

–La pregunta sobre la que gira todo «Oscuridades programadas» es «¿para qué se hace periodismo?».

–Es algo que aún me pregunto y sobre lo que aún hablo con mis amigos. Cuando se empieza en el periodismo es muy común pensar que vas a cambiar el mundo, que vas a contar historias importantes. Que la gente va a leerlas y a pedir a los gobiernos que cambien sus políticas. Pero eso no sucede. Así que el porqué es la cuestión existencial del periodismo: te ocupa tanto tiempo y ocupas el tiempo de otras personas para que te cuenten sus vidas y se pongan en una posición vulnerable, incluso en peligro. Y no puedes garantizar que vaya a cambiar nada. Pienso que ese porqué tiene que ver con la fe: fe en que es importante que cuentes las historias, que estés ahí, para que luego la gente elija si leerlas o no.

–¿Cuáles han sido sus principales influencias?

–En el mundo de los cómics, Joe Sacco es por supuesto una inspiración, siendo el maestro del periodismo gráfico. Pero también me han influido otros periodistas, como Dexter Filkins, Elizabeth Kolbert y Lawrence Wright.

–¿La idea de hacer una novela gráfica que también tratase del periodismo estuvo presente desde el principio?

–Desde un primer momento. Cuando les pregunté a mis amigos del «Seattle Globalist» si podía ir con ellos en uno de sus viajes al extranjero, no sabía dónde sería. Estuve a punto de acompañarles a Pakistán, para un reportaje sobre educación, sobre las madrasas; si hubiera acabado la anterior novela gráfica un año antes habría ido allí y este cómic habría sido muy diferente. Pero para cuando hube terminado ya estaban preparando su siguiente viaje a Siria y el norte de Iraq para hablar de los refugiados. En principio era una idea muy sencilla: hacer un cómic sobre cómo funciona el periodismo. Fue al llegar allí y comenzar a escuchar las entrevistas que me di cuenta de que esas historias eran muchísimo más importantes que las de los periodistas. Me costó mucho trabajo decidir cómo incluirlas sin que pareciesen menos importantes que las de unos periodistas americanos.

–¿Qué aporta el formato del cómic al periodismo?

–Creo que puede añadir un poco de calidez a algo que no es nada cálido. Se trata de historias sobre seres humanos y, cuando seguimos un conflicto, a veces se acaba reduciendo a cosas que suceden: un bombardeo, las declaraciones de un político… Se pierden las historias individuales, de la gente normal, gente como tú y yo, con vidas corrientes, niños, un trabajo… Lo que yo intento es centrarme en esa gente: cómo es esa persona, cómo mueven las manos al hablar, los pequeños detalles de sus casas. Los cómics pueden hacer eso muy bien, pueden mostrar la personalidad, mostrar un escenario, un lugar. Pequeños detalles: por ejemplo, en Siria había retratos de Assad por todas partes. Era algo que yo quería mostrar y, si hubiera sido en un artículo o una novela en prosa, hubiera tenido que escribir «y sobre ellos colgaba un retrato de Assad», mientras que con la novela gráfica simplemente puedes ponerlo y el lector ir mirando, explorar ese mundo por su cuenta y fijarse en ello -o no fijarse-. Creas un medio en el que puedes sumergirte.

–¿Puede abrir también nuevos canales?
–Puede ser. Actualmente, la industria del periodismo aún se está acostumbrando a internet, con grandes dificultades y pésimos resultados. Los periódicos están siempre buscando nuevas formas de atraer lectores y creo que los cómics pueden ser una novedad que atraiga visitas. Hace cinco años, si le proponías un cómic de no ficción periodístico a un gran diario para su edición «online», te decían que no. Pero ahora están más interesados.

–¿Ha comparado«Oscuridades programadas» con los artículos que escribieron sus compañeros?

–No he comparado, en sí. Espero que alguna gente lea esos artículos y descubran otras facetas de estas historias. Pero quería intentar hacer algo diferente, porque este era un cómic sobre periodismo y quería mantenerlo en el instante presente, en la acción de entrevistar, de llegar a conocer al entrevistado, de ir a cenar a casa de su hermano. Qué sensaciones deja ese tipo de relación entre los periodistas y las personas objeto de sus reportajes.

–Supongo que dibujó mucho sobre la marcha.

–­Menos de lo que piensas. Tenía una grabadora encendida todo el tiempo, porque quería capturar las conversaciones reales. La mayor parte del diálogo en el cómic –salvo un par de momentos en los que no pude tener la grabadora encendida– están sacados de transcripciones. Y, además de la grabadora, tenía mi cámara, porque quería que los detalles fuesen correctos. Mi estilo es muy sencillo, pero específico, así que quería que los lugares diesen sensación de realidad. Quería que alguien de Damasco pudiese verlo y reconocer la esquina de qué calle estaba dibujando. Y cuando no podía sacar fotos, o si tenía más tiempo, dibujaba. Me di cuenta de que dibujar un retrato de alguien a quien estás entrevistando, o con quien estás pasando unas horas, ayuda a romper el hielo, a la gente le gusta verse dibujada.

–¿Cuál ha sido la parte de «Oscuridades programadas» que le ha resultado más difícil realizar?

–Es difícil representar la práctica del periodismo sin aburrir al lector. Pasamos muchas horas hablando con gente, eso es el periodismo. ¿Cómo puedo mostrar a estas personas y sus vidas como son, en tres dimensiones, a través de una entrevista? Esa fue mi pregunta principal.

–¿Con los refugiados, también rompía el hielo dibujarles?

–Hay mucha desconfianza hacia los periodistas hoy en día y a veces la gente está más a gusto con el periodismo en cómic, porque no lo ven como algo real y se sienten menos intimidados que con una cámara delante de la cara. Quizá en unos pocos años, cuando sea más común, también nos odiarán, pero por ahora no les importa que les dibujes. Como mucho te dicen que no les has sacado parecidos, o que les has dibujado muy viejos.

–Como muestra en el libro, el ser estadounidense también complicó las cosas. ¿Le chocaron las reacciones de la gente?

–No, tienen mucho sentido. Lo que me pareció interesante es que no había visto muchos artículos que mostrasen esa rabia. A veces pensamos en los refugiados simplemente como en víctimas: pasivos, sin rabia, simplemente derrotados y tristes. Pero están furiosos. Tienen consciencia, tienen sentimientos, saben quién les ha hecho eso, no son tontos. Quería incluir eso, y por ello lo puse en la primera página. Escribí esta novela gráfica para un público estadounidense y quería que un lector americano viese que le estaban señalando a él. Porque es fácil echarle las culpas a Bush, o al ejército, pero nosotros también estamos implicados, formamos parte del país y de la sociedad. Y toda la gente que me decía «odio América, te odio», al minuto siguiente me decía «bueno, no a ti. A tu gobierno». Los iraquíes que nos encontramos eran mucho más generosos a la hora de separar al gobierno del pueblo de lo que lo son los estadounidenses respecto a otros países. Muchos ven el gobierno de Irán y piensan que todos los iraníes son iguales. Y es una pena. Deberíamos tomar ejemplo de los refugiados y saber que la rabia es una cosa, pero que hay que ser consciente de con quién estás hablando.

–Me pareció interesante cómo muestra las limitaciones del periodismo. Que no siempre puedes llegar a conocer la verdad.

–Es importante que la gente sepa que un periodista respetable está haciendo todo lo que puede, pero no es Dios, no puede mirar dentro del corazón de alguien y saber la verdad. Tienes que presentar las cosas con responsabilidad, con sus peros. Decir que no conocemos toda la historia, pero te dejamos leer lo que sabemos. A veces vamos muy deprisa queriendo saber qué es cierto y qué no, si alguien es culpable o no. Y la mayor parte del tiempo la existencia humana es más complicada, hay sutilezas, la gente comete errores, miente por diversas razones. Es importante que comprendamos a la gente con esas incertidumbres. Quería mostrar eso y que los lectores tomasen sus propias decisiones. No me correspondía como narradora decir que creía que alguien estaba mintiendo. Quería que se sintieran en mi lugar y que dijesen «pues… no sé».

–La guerra en Siria estalló mientras estaba trabajando en el cómic. ¿Cómo le afectó?

–Me entristeció mucho. Conocimos mucha gente maravillosa en Siria y algunos no sabemos dónde están, qué les ha pasado. Todos los refugiados iraquíes de los que tengo noticia tuvieron que marcharse, de vuelta a Iraq (que aún no es un país seguro), o a Turquía, o a algún otro país. Fue un «shock», parecía un país estable cuando estuvimos allí. Y no estaba segura de cuándo añadir al cómic sobre ello. No estaba haciendo un reportaje sobre Siria, sino una novela gráfica sobre refugiados iraquíes. Pero quería mencionar lo que está sucediendo allí y cómo esa guerra hace que todo lo demás parezca quedarse pequeño. Pero consideré que el hecho de que algo grande y terrible esté sucediendo en Siria no convierte la historia de Iraq en algo menos importante. Si sólo nos fijamos en la cosa más grave que aparece en las noticias, nos olvidamos de todos los demás. Y eso es algo muy común. En el mundo están sucediendo muchas cosas y en Estados Unidos, en occidente, nos fijamos sólo en unas pocas.

–Si no es portada, no existe.

–Sí, no importa. Así que no me adentré mucho en lo que estaba pasando en Siria, pero pensé mucho en ello. Antes de ir a Siria no sabía mucho sobre el país y en parte es porque no recibíamos muchas noticias de allí antes de que empezase la guerra. No es del todo culpa del periodismo: era muy difícil conseguir un visado de periodista para Siria incluso antes de la guerra (ahora es imposible), los periodistas no podían moverse libremente, tenían que –como cuento en el cómic– estar en contacto con el gobierno y este tenía que aprobar lo que estaban haciendo; o podían hacer reportajes en secreto, pero poniéndose en grave peligro de ser acusado de espionaje. Por todo esto, no recibíamos muchas noticias de Siria, todo lo que sabíamos era que era «el Eje del Mal», que eran los malos. No sabíamos cómo vivía la gente. Y creo que es importante que la gente vea que Damasco era una gran ciudad, con universidades, edificios bonitos, gente amable, cafés que se parecían a los Starbucks… A veces, cuando los estadounidenses ven que ha estallado una guerra en un lugar remoto, les parece algo casi natural, piensan que ese país ya estaba antes casi en guerra. Un sirio al que conocimos nos contó que fue a Los Ángeles en un programa de intercambio de estudiantes y se llevó una foto en la que salía montado en camello, de cuando había estado de vacaciones en Palmira, y le enseñó la foto a su familia de acogida diciéndoles que era como iba al trabajo; y, como no sabían que Damasco era una gran ciudad, pensaron que era verdad, que era posible que los sirios viviesen en tiendas de campaña en el desierto. Así que era importante que este cómic mostrase Siria, Damasco, como un lugar normal, donde la gente vivía, tenía trabajos, iba al colegio. Y eso era algo que yo podía hacer respecto a esta guerra.

–¿Qué proyectos tiene para el futuro? ¿Seguirá con los cómics periodísticos?

–Sí, y ya estaba trabajando en cómics periodísticos cortos mientras trabajaba en «Oscuridades programadas». Voy a continuar con eso. Quiero centrarme en los asuntos que me apasionan y que necesitan atención, como el cambio climático y los derechos humanos.

Carvalho se hace cómic con Migoya y Seguí



Pepe Carvalho, el carismático detective creado por Manuel Vázquez Montalbán, llegará por primera vez al cómic el próximo octubre de la mano del guionista Hernán Migoya y el dibujante Bartolomé Seguí, quienes firmarán el primer álbum de la serie, que adaptará la novela 'Tatuaje' publicada por Norma.

Para esta aventura, Migoya (Ponferrada, 1971) -autor de obras como 'Todas putas'; 'Olimpita' y 'Plagio', sobre el secuestro de su mujer, junto a Joan Marín; y creador y guionista de las 'Nuevas Hazañas Bélicas'- forma tándem con Seguí (Palma, 1962), Premio Nacional 2009 por 'Las serpientes ciegas' (con Felipe Hernández Cava) y dibujante de 'Las oscuras manos del olvido' (con Felipe Hernández Cava) y de 'Historias del barrio' (junto a Gabi Beltrán). 

Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939 - Bangkok, 2003) alumbró a Carvalho en 1972 en 'Yo maté a Kennedy' y le puso a ejercer de detective en 'Tatuaje' dos años después. El personaje se convirtió en una suerte de álter ego 'gourmet', iconoclasta y atípico que recorre las calles del Barrio Chino y el Raval preolímpico y, como su creador, compra en el mercado de la Boqueria y gusta comer en Casa Leopoldo.

CADÁVER SIN IDENTIFICAR

En 'Tatuaje', Carvalho interviene en el caso de un cadáver de un hombre desnudo que aparece en la playa de Vilassar de Mar con la cara comida por los peces y un tatuaje que dice: "He nacido para revolucionar el infierno". En busca de su identidad, el detective recorrerá calles de Barcelona y canales de Ámsterdam.   

Bartolomé Seguí ya avanzaba hace unas horas en su cuenta de Twitter diversos esbozos en los que está trabajando.

martes, 13 de junio de 2017

No os perdais la presentación de "Los Ocultos" de Juanma Aguilera


Otra de las mesas que tendremos este fin de semana es la presentación del nuevo cómic de Juanma Aguilera y David Braña.Será el domingo por la mañana.

No te lo pierdas.

lunes, 12 de junio de 2017

No os perdáis las charlas del Festival de este fin de semana


Os recordamos que este sábado en el Festival de Cómic Europeo de Úbeda, Victor Arque y Rocío Estepa  realizaran una charla sobre cómo hacer un cómic, mercados que existen y cómo presentar proyectos a las editoriales.

Charla diseñada para resolver las miles de dudas que tenemos al comenzar en esto de los tebeos.

domingo, 11 de junio de 2017

Noticia IDEAL:El Festival de Cómic Europeo cumplirá cinco años del 16 al 18 de junio


El Festival del Cómic Europeo de Úbeda llegará a su quinta edición del 16 al 18 de junio próximos, teniendo este año como epicentro la iglesia de Santo Domingo y su plaza delantera. Así se anunció en la presentación oficial de este evento y de un avance de las actividades que contiene en su programación, que corrió a cargo de Francisco Javier Lozano, concejal de Juventud, y Pablo Lozano, director de la cita y representante de la Asociación Cero Culture.
La presencia de autores volverá a ser un puntal fuerte del certamen. Este año estarán Nacho Fernández, conocido por obras como ‘El supergrupo’, ‘Dragon Fall’ o ‘Los mundos de Valken’; el jiennense Víctor Araque y la colorista malagueña Rocío Estepa, que recientemente han publicado ‘Buckson’ y ‘El código del ciempiés’; el malagueño José Pablo García, que ha conseguido una gran relevancia gracias a la adaptación a cómic de obras del escritor Paul Preston como ‘La Guerra Civil Española’ o ‘La muerte de Guernica’; y el dibujante jiennense Juanma Cañada, quien presentará su nueva obra ‘Los ocultos’.
Otro de los atractivos de este festival, como viene siendo habitual, serán los talleres que los propios autores impartirán al público asistente. Este año ya se han programado algunos, como ‘Del boceto a la librería’ o ‘Diseño de personajes y robots’, que servirán para profundizar en este arte. Desde la organización se recomienda la inscripción previa a través de correo electrónico (ubedabaezacomic@gmail.com), sin coste alguno.

En cuanto a la exposición prevista, en esta quinta edición girará en torno al famoso personaje ‘Blacksad’, creado por los españoles Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Como reconoció el director del festival, esta serie goza de gran éxito internacional y son numerosos los premios que ha cosechado. Gracias a la colaboración entre el evento ubetense, la editorial que edita los cómics del personaje y diez autores, se desarrollará una pequeña muestra que recogerá la esencia del propio personaje y su trayectoria.

Y no faltará la zona comercial, tan reclamada en el festival, en la que los aficionados podrán adquirir cómics y 'merchandising' durante el sábado y el domingo.
El edil de Juventud manifestó que gracias a este evento, los amantes del cómic en la provincia han encontrado un punto de encuentro. «No es fácil, dado que en Jaén no existen tiendas especializadas en este género, algo que hace complicado adquirir ciertos ejemplares más especiales», dijo. Precisamente, esa es la esencia con la que nació esta actividad, crear un espacio para «conocer, intercambiar, aprender y debatir sobre la actualidad y el devenir del sector». Así, durante estos tres días los aficionados disfrutarán de charlas, talleres, exposiciones, zona comercial y presentaciones por parte de los autores.

Desde la organización se destacó que la procedencia del público es mayoritariamente de la provincia de Jaén, aunque también han llegado personas de diferentes lugares de Andalucía, así como de Madrid y otras comunidades autónomas. En cuanto a las franjas de edad, las anteriores ediciones han demostrado que el público asistente corresponde en su mayoría a edades comprendidas entre los 16 y los 55 años. Se trata, pues, de un evento esperado que goza actualmente de gran repercusión. Casi mil personas fueron contabilizadas el año pasado.