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jueves, 31 de agosto de 2017

Zaragoza convoca el tercer concurso de cómic contra la violencia de género


El Ayuntamiento de Zaragoza, a través del Servicio de Igualdad, y en colaboración con la Biblioteca para Jóvenes Cubit, ha convocado la tercera edición del concurso de cómic contra la violencia de género que en esta ocasión llevará por título 'Por unas relaciones en igualdad y contra la violencia de género'.

En el certamen puede participar cualquier persona mayor de edad que lo desee, individualmente o en grupo, y cada autor o colectivo podrá presentar un máximo de dos cómics (viñeta, ilustración con bocadillo o tira cómica), originales e inéditos, realizados en técnica libre y que traten de las relaciones en igualdad y contra la violencia de género.

El concurso tendrá tres premios, de 500, 300 y 200 euros, y el plazo de recepción de obras termina el 30 de septiembre de 2017 a las 00.00, han informado fuentes municipales en un comunicado. La entrega podrá realizarse enviando los originales por correo electrónico a 'prevencionviolenciadegenero@zaragoza.es', por correo ordinario, o en la propia Casa de la Mujer.

El jurado realizará una primera selección de trabajos que podrán formar parte de una posible exposición itinerante contra la violencia de género.

martes, 29 de agosto de 2017

Anunciado el cómic ‘Kong on the planet of the apes’


Desde BOOM! Studios se ha anunciado un cómic que fusiona dos de las sagas cinematográficas de la historia.

Se trata del cómic ‘Kong on the planet of the apes’, y como ya habréis podido deducir, veremos al mítico King Kong en el planeta de los simios. De momento no se conocen muchos detalles acerca de la obra, pero sí sabemos que se trata de una serie de un total de seis números, y que el primero de ellos se pondrá a la venta el próximo noviembre.


La serie ha sido creada por el guionista Ryan Ferrier y el artista Carlos Magno. Ferrier ha comentado lo siguiente sobre este anuncio:

Hay una mitología muy profunda en ambas sagas, sobre todo si tenemos en cuenta los últimos cómics que han salido estos años. Con esta serie hemos encontrado una buena manera de entrelazar los dos mundos


Las cubiertas de los cómics serán obra de Carlos Magno, Hans Woody y Mike Huddleston. A continuación podréis ver la primera imagen que se ha publicado sobre la obra.

lunes, 28 de agosto de 2017

Ralph Meyer revisita el wéstern en el cómic "Undertaker"


El dibujante Ralph Meyer, autor de junto al guionista Xavier Dorison de "Undertaker (El Enterrador)", ha defendido hoy la visión del protagonista, que es "un mero espectador", pues sirve para "revisitar una vez más el wéstern, pero cambiando la cámara".

Meyer ha sido, junto a Dave McKean y a Kiko da Silva, el protagonista de la primera rueda de prensa de los autores protagonistas del XX salón internacional del cómic Viñetas desde o Atlántico, que abrió ayer por la tarde.


Ha comentado ante los medios que se decidió por el wéstern como temática principal de "Undertaker" por el "efecto nostalgia": "Lo que busco también es reproducir ese mismo placer que sentía siendo niño, aunque dándole un tono más adulto, más profundo", ha apuntado.
En este caso, presenta al "enterrador" como "un mero espectador", lo que permite "revisitar una vez más el género, pero cambiando la cámara".


Meyer defiende, tras la publicación en díptico de alguno de sus trabajos, que debe ser la historia la que dicte "la paginación" y evita partir de un formato determinado, aunque anticipa nuevos dípticos.


Dave McKean, que ha presentado "Black Dog, the dreams of Paul Nash", un trabajo que combina música y cómic, ha confesado que la banda diseñada es "su primer amor", pero es músico desde hace mucho tiempo.


"Siempre me gustó fusionar disciplinas para ver qué aportan unas a otras. En el caso del cómic siempre eché de menos que no tuviese música", ha añadido el artista.


En su espectáculo, que parte de unos poemas breves de Paul Nash, el ritmo de la poseía "fue el desencadenante" para "pensar en un proyecto multimedia" que trata acerca de la guerra.


Kiko da Silva, cofundador de la revista BD Banda, colaborador de El Jueves y creador de la primera escuela profesional de cómic e ilustración de Galicia, ha recordado la importancia de Viñetas desde o Atlántico, que para él ha sido "lo más cercano a una escuela" en su dilatada trayectoria, en la que se ha convertido en "editor y profesor por accidente".


"Cuando empecé, no había ni editores ni lugares donde formarse. Me he quejado de las cosas varias veces y las he tenido que hacer", ha explicado.


A lo largo de su carrera ha trabajado siempre en función de las carencias que encontraba: "Echaba en falta humor gráfico gallego, crítica social y crítica política, entonces lanzamos 'Retranca'", ha abundado.


Como notó que no había formación para los "futuros autores desde un punto de vista más profesional, más serio", se planteó impartir clases.

domingo, 27 de agosto de 2017

El cómic francés detrás de Luc Besson


Este año se cumplieron cuarenta (¡cuarenta!) del estreno de La guerra de las galaxias y los festejos fueron de proporciones siderales. En este mismo 2017, también hace cincuenta años redondos que aparecían las primeras páginas de Valérian y Laureline, la historieta francesa de ciencia ficción creada por el guionista Pierre Christin y el dibujante Jean-Claude Mézières, y aunque no fue estrictamente concebida como un homenaje por el medio siglo de trayectoria, el desembarco global de Valerian y la ciudad de los mil planetas -que es la superproducción más cara de la historia de Francia, está dirigida por el más hollywoodense de los cineastas de ese origen, Luc Besson, y se estrenó esta semana en la Argentina-, puede leerse, a su modo, como un festejo de dimensiones interplanetarias.

Por varios motivos se trata de, al menos, una coincidencia significativa. El principal es que los fans de la historieta -que muchos años atrás circuló en la Argentina en ediciones españolas con el título Valerian, agente espacio-temporal- siempre han visto en la creación de Christin y los diseños gráficos de Mézières la influencia más cercana y definitiva para la saga Star Wars, por no decir un robo descarado, por supuesto jamás reconocido por George Lucas. Sus protagonistas son un poco Han Solo y Leia Organa, para empezar: Valérian es un tipo valiente y arrogante, medio antihéroe, que a menudo se salva por obra y gracia de la suerte o de Laureline. Las acusaciones de plagio van desde la forma de algunas naves hasta episodios particulares de ambas historias -el congelamiento en carbonita de Han Solo al final de El imperio contraataca se parece sospechosamente a la animación suspendida que sufrió Valérian en las viñetas del volumen El imperio de los mil planetas, ¡de 1971!-, pasando por la bikini dorada de la princesa Leia, tan parecida a la vestimenta metálica de Laury en el número El país sin estrellas, de 1972.

Tampoco conviene exagerar ni sobreinterpretar, que los fans de las historietas y el cine fantástico son a menudo criaturas muy militantes, radicales y enfervorizados defensores de aquello que aman, y tienden a indignarse de más. Después de todo, las películas y las viñetas de género se han retroalimentado unas a otras durante décadas, a veces desdibujando el origen mismo de algunas de sus mejores ideas. Sin embargo, es cierto que el propio Mézières dijo más de una vez que se había sentido "encantado, desconcertado y furioso" cuando se sentó en un cine parisino para ver el estreno de La guerra de las galaxias, en 1977, y que llegó a enviarle un par de cartas a George Lucas, quien jamás le respondió. "Mi primera reacción cuando vi Star Wars no fue de ira, estaba fascinado -ha dicho por su parte Christin-. Era la película de ciencia ficción que estaba esperando. Casi todas las de su época eran mediocres mientras que con Star Wars me sentí identificado, porque había muchas intersecciones y paralelos con nuestras historietas: Lucas había creado, como nosotros, mundos complejos, diseñando desde su interior el funcionamiento de distintas sociedades. Tal vez se enfocó un poco más en la lucha entre el bien y el mal que nosotros, y en este sentido Valérian es más europea, más intelectual. Por mi lado esto viene de la fascinación por Asimov y Ray Bradbury, y estoy seguro de que Lucas leyó también a Asimov. En la ciencia ficción es así: todos nos copiamos de alguien más. O, en otros términos, tomás algo prestado de otros y le lo llevás un paso más allá."

En 1983, para el estreno de El regreso del Jedi (la tercera entrada en La guerra de las galaxias), la dupla creadora de Valérian publicó en la revista Pilote un dibujo en el que la princesa Leia y Luke Skywalker se encuentran con Valérian y Laureline en una cantina alienígena. "Qué curioso encontrarnos acá", les dice Leia a sus pares franceses, a lo cual Laury responde: "No creas: nosotros venimos a este bar desde hace mucho tiempo". De este modo, la polémica por el posible plagio quedaba estampada con cierto humor en la misma, popularísima revista -que dirigía el creador de Asterix, René Goscinny- que había visto nacer la creación de Christin y Mézières.


ELLA ES LA JEFA
Valérian surgió en una época en que no había muchas aventuras de su estilo en la historieta francesa, es decir, plagadas de viajes en el tiempo, mundos fantásticos y criaturas imposibles. "Empecé a trabajar con Jean-Claude Mézières desde muy joven, cuando vivíamos en los Estados Unidos", contó Pierre Christin en varias ocasiones. Mézières se había ido a Norteamérica tras cumplir el servicio militar obligatorio en Argelia y regresar totalmente desanimado. Con sus primeros trabajos junto a Christin se pagó el viaje de vuelta a su país justo cuando expiraba su visa americana. "Lo primero que me encargó Goscinny para Pilote fue dibujar una historia humorística que no me gustaba nada. Tenía que dibujar coches, casas, calles. Muy aburrido, pero me sirvió de aprendizaje. Con Pierre éramos amigos desde los 2 años de edad, siempre nos había gustado la ciencia ficción y en ese momento el mercado estaba saturado de cowboys y había poca fantasía; poca en Francia y nada en Pilote, así que nos animamos a hacer algo juntos en esa línea. La carrera espacial estaba en su punto más álgido, la lucha entre Rusia y los Estados Unidos por pisar la Luna primero era despiadada". Pero a pesar del interés que había en el tema, dice el dibujante, "cuando empezamos, no imaginamos que se convertiría en una serie de culto de varias generaciones y que duraría casi cuarenta y cinco años. Nuestros pasos iniciales fueron a ciegas, tanteando a ver qué pasaba. El primer álbum que hicimos, El imperio de los mil planetas, hoy es considerado el primer cómic francés de ciencia ficción. Existían en Francia novelas de género, pero historietas no".

Ensayando nuevos caminos narrativos, Christin y Mézières inventaron una primera aventura que incluía un viaje a través del tiempo y el espacio, a un planeta que se encuentra en la Edad Media, que es donde Valérian recluta originalmente a la aldeana Laureline. "Pronto empezaron a llegarnos a la redacción cientos de cartas de lectores, en las que nos decían que les gustaban mucho nuestras aventuras, que eran muy originales. ¡Y que hubiera una chica!"

Y siempre hay una chica importante en el cine de Besson, el director de Nikita, El quinto elemento, El perfecto asesino y Juana de Arco. En Valérian, ella es Cara Delevigne, la It Girl para los millennials, la supermodelo internacional de Chanel y Dolce & Gabanna, la chica de Ciudades de papel (adaptación del best seller juvenil de John Green) y la Encantatriz, supervillana de Escuadrón suicida el año pasado. Valérian está interpretado por Dane DeHaan, cuyo único crédito masivo en cine hasta ahora era en un papel secundario en El sorprendente Hombre Araña 2. Así como el protagonista masculino fue concebido por sus creadores menos como un héroe galante que como un antihéroe carismático, desde el principio quedó claro que su sexy coequiper, pelirroja en las viñetas, es en realidad la jefa del dúo. Ya existía Barbarella para entonces, es cierto, pero la imposición destellante de Laureline sobre Valérian es una innegable expresión de su época, signo de los tiempos.

"En Francia en aquellos años casi no había chicas en las historias destinadas a los chicos y nos animaron a que continuásemos por esa línea", recuerda Mézières. "De hecho, una de las primeras cosas que hace Laury es salvar al propio Valérian de un tremendo peligro, lo cual la convirtió en un personaje favorito de los lectores. A mí me gusta, por supuesto, que las mujeres que dibujo sean guapas y también que posean belleza interior. Esto es algo que tanto para Christin como para mi surgía de modo espontáneo porque estábamos influenciados por lo que habíamos aprendido en el tiempo que vivimos en Estados Unidos sobre el movimiento de liberación femenina, una forma de pensar y actuar que llegó allí mucho antes que a Europa. No nos parecía paradójico que una mujer pudiera resultar atractiva físicamente y que a la vez fuera inteligente y aventurera. Desde el principio, supimos que no queríamos dibujar rubias tontas ni princesas desfallecientes."

A diferencia de las acusaciones que pesan sobre George Lucas por los sugestivos parecidos con su Star Wars, Han Solo y la princesa rebelde Leia Organa, Luc Besson le robó a Valérian hace muchos años de manera deliberada y confesa. Y es que, dice el director, su fanatismo por la historieta se remonta a cuando tenía diez años; ese fue el lugar en el que se refugió cuando sus padres se separaron: "En esa época no había internet ni videojuegos, ni Star Wars. Mi padrastro no permitía que hubiera en casa música ni televisión ni nada, así que estas dos páginas en la revista Pilote eran mi escape perfecto: podía ser un policía en el espacio y luchar con extraterrestres y asociarme con esta chica linda y dura". La primera vez que consideró seriamente la posibilidad de llevarla al cine fue por sugerencia de Mézières, cuando convocó al artista para que lo ayudara a diseñar escenografías y personajes para El quinto elemento, superproducción con Bruce Willis, Gary Oldman y Milla Jovovich, que, despreciada por la crítica en su momento, a veinte años de su estreno ha sido revalorizada como objeto de culto. Las afinidades entre el universo que estaba creando y las monstruosidades de Valérian eran tan evidentes que Mézières le dijo: "¿Y por qué no filmás nuestra historieta?". Pero el cine no estaba aún preparado técnica ni acaso narrativamente para esto: tuvieron que pasar experiencias revolucionarias como el Avatar de James Cameron para ello. Así que Besson -ya por entonces el director francés más taquillero del mundo- se limitó a robarle la idea del taxi volador, aunque no sin avisarle y agradecerle al dibujante. Dos décadas y 200 millones de dólares después, acá estamos, en una película masiva con un reparto que incluye a también a Rihanna, Clive Owen, Ethan Hawke y el ícono ochentoso Rutger Hauer.

Cincuenta años después de su creación, la historieta fundante del sci-fi en cuadritos francés cobra nueva vida, pero debe probarse en un universo saturado de ofertas de género, de criaturas inenarrables y efectos digitales, mayormente dirigidas a un público juvenil (o infantilizado). "Siempre nos preguntaron si concebimos Valérian para chicos o para los adultos -dice Christin-, pero no es algo en lo que nosotros hayamos pensado. Creo que podés leerla en tu adolescencia y releerla cinco años después con una perspectiva enteramente nueva. A veces un cómic captura el espíritu de su tiempo incluso sin proponérselo. Lo que hemos intentado siempre como creadores de este universo en particular ha sido, en todo caso, evitar los estereotipos."

Tampoco conviene exagerar ni sobreinterpretar, que los fans de las historietas y el cine fantástico son a menudo criaturas muy militantes, radicales y enfervorizados defensores de aquello que aman, y tienden a indignarse de más. Después de todo, las películas y las viñetas de género se han retroalimentado unas a otras durante décadas, a veces desdibujando el origen mismo de algunas de sus mejores ideas. Sin embargo, es cierto que el propio Mézières dijo más de una vez que se había sentido "encantado, desconcertado y furioso" cuando se sentó en un cine parisino para ver el estreno de La guerra de las galaxias, en 1977, y que llegó a enviarle un par de cartas a George Lucas, quien jamás le respondió. "Mi primera reacción cuando vi Star Wars no fue de ira, estaba fascinado -ha dicho por su parte Christin-. Era la película de ciencia ficción que estaba esperando. Casi todas las de su época eran mediocres mientras que con Star Wars me sentí identificado, porque había muchas intersecciones y paralelos con nuestras historietas: Lucas había creado, como nosotros, mundos complejos, diseñando desde su interior el funcionamiento de distintas sociedades. Tal vez se enfocó un poco más en la lucha entre el bien y el mal que nosotros, y en este sentido Valérian es más europea, más intelectual. Por mi lado esto viene de la fascinación por Asimov y Ray Bradbury, y estoy seguro de que Lucas leyó también a Asimov. En la ciencia ficción es así: todos nos copiamos de alguien más. O, en otros términos, tomás algo prestado de otros y le lo llevás un paso más allá."

sábado, 26 de agosto de 2017

Un cómic para conseguir un hospital «a medida» de los más pequeños


El restaurante Miramar de La Ribera acogió en la noche de este viernes una cena organizada por la Fundación Colucho a beneficio de la Asociación de Familiares de Niños con Cáncer de la Región de Murcia (Afacmur). En este evento se presentó el cómic infantil solidario. 'Las sorprendentes aventuras de Vigilo el vigilante'. 

Esta obra tiene como objetivo conseguir los fondos necesarios para culminar el proyecto de decoración de las habitaciones del Materno Infantil de La Arrixaca y la construcción de un parque de juegos que puedan disfrutar los niños que precisan acudir al hospital. Se busca así contribuir a que el centro sea «un espacio más acogedor para los pequeños que son tratados allí, hecho a medida para ellos».


Al acto asistieron el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, el alcalde de San Javier, Jose Miguel Luengo, y el Delegado del Gobierno, Antonio Sánchez-Solís, entre otras autoridades. «Las personas que están detrás de proyectos como este son las que hacen más Región y el Gobierno autonómico está y va a estar a su lado», aseguró López Miras.
La Fundación Colucho es una entidad constituida en 2016 por el Grupo Sureste para favorecer el desarrollo económico, social y cultural de la sociedad española, de acuerdo con los principios universales que rigen la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.


‘Vigilio’, un vigilante muy especial
«Mis pacientes de oncología necesitan para recuperarse el tratamiento médico. Pero necesitan también sus dibujos animados». Poco podía sospechar Oscar Girón, cirujano pediátrico del hospital Virgen de la Arrixaca -primero en realizar una operación con tecnología 3D en la sanidad pública murciana- que su reflexión fuera la causante indirecta de esta iniciativa novedosa, puesta en marcha por la Fundación Colucho.


El presidente de la Fundación, Raúl Colucho, señala que con este proyecto «queríamos ser capaces de poner en marcha una actuación que no fuera puntual, sino a largo plazo, porque son muchas las necesidades a atender». De esta forma los protagonistas del cómic van a tener la importante misión de acompañar y divertir a los niños, pero también de ser las 'mascotas¡ que apadrinen cuantas actuaciones pueda llevar a cabo la Fundación en apoyo a la infancia y a la propia asociación Afacmur, con la que ha formalizado un convenio de colaboración para comprometer estos apoyos.


Los pequeños lectores podrán además reconocer espacios tan emblemáticos de Murcia como la plaza de Santo Domingo, en la que transcurre parte de la acción. Personajes y lugares cercanos, combinados con mundos de fantasía, que han sido creados por el dibujante Pedro Meca a partir de la propuesta desarrollada por el periodista Juan Antonio De Heras, quien también dirige el área de comunicación y RSC de Grupo Sureste.


La validación de los contenidos, para establecer la edad recomendada de lectura y su adecuación al público infantil al que se dirige, niños a partir de 6 años, se ha llevado a cabo a través de un comité de expertos en el que han participado psicólogos, educadores infantiles, logopedas, personal sanitario e incluso el Observatorio para la Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres de la OMEP. A su vez, la Fundación Colucho ha mostrado en primicia el contenido a quienes pueden ser los críticos «más exigentes», los propios niños, pasando con éxito la prueba.


¿Dónde adquirirlo?
Se han editado inicialmente 5.000 ejemplares que podrán ser adquiridos de forma directa, a través de la Fundación y de Afacmur, así como en los centros comerciales de El Corte Inglés en la Región de Murcia. A su vez, se han establecido contactos con centros educativos y asociaciones de padres y madres de alumnos intersadas en colaborar proponiendo el cómic como material de lectura, al tratarse de «una estupenda herramienta de trabajo para la intervención en el desarrollo del lenguaje de los niños, tanto a nivel oral como escrito» y por ser una forma muy bonita de «contribuir, desde la infancia, a ayudar a la infancia».

viernes, 25 de agosto de 2017

Centenario de Jack Kirby, el "Rey de los cómics"



Este 28 de agosto se cumplen 100 años del nacimiento de Jack Kirby (Jacob Kurtzberg), el considerado mejor dibujante de superhéroes de la historia. Mientras algunos creadores son famosos por uno o dos personajes él creó, junto al guionista Stan Lee, la mayor parte de los superhéroes de Marvel: Los Vengadores, Los 4 Fantásticos, La Patrulla X, Los Inhumanos..., además del Cuarto Mundo de la competencia, DC Comics. Éxitos que le convirtieron en el padre de los superhéroes modernos y que le valieron el sobrenombre de "El Rey de los cómics".

Para celebrar el centenario de Jack Kirby, Panini edita King-Size Kirby, un espectacular volumen de más de 800 páginas que incluye abundante material inédito en España.
El Editor Marvel en España, Julián Clemente, asegura que: “El King-Size Kirby es un volumen espectacular, conformado como un grandes éxitos. Creo que va a resultar muy impresionante para los lectores, porque nunca hemos lanzado nada así, a ese tamaño. Lo curioso es que, mientras que otros dibujantes pierden muchísimo con la ampliación de sus viñetas, con Kirby no ocurre eso. Es verdaderamente increíble”.

“Además –añade Clemente-, aprovechamos para recuperar por fin Dinosaurio Diaboólico, una de las obras malditas del Kirby de los setenta, y su Capitán América de aquel entonces, por primera vez en tapa dura”.

“En Panini -concluye el editor- hemos publicado la práctica totalidad de la producción de Kirby en Marvel, a partir del Fantastic Four #1 USA. Aunque nos quedan algunos trabajos puntuales por recuperar, como la época primigenia del Capitán América y otra que me es muy querida, la de los monstruos de la Era Atlas, porque ahí se siembran muchas semillas de lo que será luego el Universo Marvel”.

Este volumen es, sin ninguna duda, uno de los lanzamientos más destacados de este 2017.

"Kirby dotó a los superhéroes de una fuerza inconmensurable"

Julián Clemente destaca la importancia de Kirby en la historia de los cómics: “Sin Jack Kirby, no existirían los superhéroes como los conocemos actualmente. Él los dotó de una fuerza inconmensurable, además de ser el primer gran dibujante cuyo estilo reconocíamos con nada más ver una viñeta”.

Y lo más importante es que sigue siendo el dibujante más influyente del género: “Su influencia –añade Clemente- se extiende a través de las décadas, por innumerables autores, como Jim Steranko, Neal Adams, George Pérez, Walter Simonson, José Ladrönn, Mark Buckingham, Mike Allred o Steve Rude”.

“Volver a Kirby es siempre un acierto, porque es volver a la esencia que define a los superhéroes y que los convierte en un género único dentro del cómic” –concluye Clemente-.

El Capitán América, su primer éxito
Antes de crear el Universo Marvel, en los 60, Kirby ya tenía una larga carrera en el mundo del cómic que se inició en los años 30 en la prensa y estudios de animación (por ejemplo, trabajó en la serie Popeye, de Max Fleischer. Con el boom superheróico a raíz de Superman (1938) y la entrada de EE.UU en la guerra, Kirby creó su primer gran personaje, junto al guionista Joe Simon  El Capitán América (1940), que ambos desarrollaron para una incipiente Timely Comics (antes de cambiar el nombre por del de Comics Marvel). En su primera portada, el personaje golpeaba al mismísimo Hitler.

“Todos recordamos al Capitán América –asegura Clemente-, que ya sólo por sí es un producto valiente y adelantado a su época, pero su colaboración con Simon es mucho más extensa, y cubre cómics que van de la ciencia-ficción al género romántico, y por supuesto otros superhéroes. Fueron el otro gran equipo creativo del cómic de superhéroes de la Golden Age, junto a Siegel y Shuster” (los creadores de Superman).

Tras la crisis de los superhéroes en los 50, Jack Kirby comenzó su fructífera relación con un jovencísimo Stan Lee en cómics de todo tipo, desde westerns hasta sus famosas historias de monstruos. Pero la verdadera revolución llegó con la creación de Los 4 Fantásticos (1961) y el Universo Marvel. Unos personajes con los que la pareja comenzó su exitosa humanización de  los superhéroes.

“Creo sinceramente –asegura Julián Clemente- que Jack Kirby necesitaba de Stan Lee para ordenar su torrente de ideas y que el resultado alcanzara la genialidad. Creo de igual manera que los guiones de Stan Lee nunca hubieran alcanzado el mismo grado de magia de no ser por Kirby”.


“Era un equipo perfecto –continúa Julián-, pese a las desavenencias que tuvieron en su última gran etapa, y que en cierta manera recuerdan a las desavenencias que suelen tener lugar en las grandes bandas de rock de esa época. Pero lo cierto es que Kirby no volvió a ser nunca tan grande como con Stan Lee. Stan Lee alcanza la grandeza con otros dibujantes, como Ditko, Steranko o Buscema, pero es evidente que necesita de esos apoyos, y que es la confluencia de ambas cosas lo que convierten en una época absolutamente genial el comienzo del Universo Marvel”.

Los Beatles del cómic
Salvo algunos personajes puntuales como Spider-Man y el Doctor Extraño (Steve Ditko) o Daredevil (Bill Everett), Lee confió en Kirby para diseñar casi todos los personajes de Marvel e incluso el propio universo donde residían.  Y fue el guionista el que le puso el apelativo de "El rey de los cómics".


“Kirby –asegura Clemente- tenía la capacidad para llevar cada mitología a su terreno y al mismo tiempo hacerlas diferentes. Nada tiene que ver la Wakanda de Pantera Negra con el Asgard de Thor, y sin embargo mantienen una coherencia estética. Kirby hacía que la escena más costumbrista cobrara dinamismo y fuera explosiva, pero es que sus mundos tendían a la grandilocuencia, no al costumbrismo. Y pese a todo quiso a veces acercarse a las calles y retratar lo que en ellas ocurría”.

“Es un poco –añade- como los Beatles, que lo inventaron todo: el pop, el rock, el heavy, el indie. Kirby inventó el género superhéroico, o mejor dicho, lo llevó a sus cotas más elevadas, pero también dibujó fantasía, ciencia ficción, género negro… y marcó cómo debía hacerse todo eso dentro del contexto de los superhéroes”.

Pionero en la lucha por los derechos de autor

Sin embargo, como pasó con los Beatles, Kirby pensaba que su trabajo no era lo suficientemente reconocido y que Stan Lee se llevaba todo el mérito de sus creaciones conjunta. Y encima la editorial se quedaba con sus originales, lo que provocó que el dibujante fuera pionero en la lucha por los derechos de autor.

“No creo que Kirby fuera un luchador fundamental por los derechos de autor –asegura Clemente-, o al menos alguien que supiera conducir su lucha adecuadamente, pero sí la figura en la que necesitaban apoyarse los que de verdad lideraron la batalla, como el caso de Neil Adams o Steve Gerber”.

“Se apoyaron en Kirby –continúa el editor Marvel en España- porque era el más grande de todos, y si las editoriales trataban como un mero colaborador del que desprenderse en cualquier momento al más grande artista de su época, nadie estaba a salvo. Kirby fue quien dio legitimidad a esa lucha, aunque apenas pudo beneficiarse de ella, y hasta hace muy poco sus herederos no han obtenido el trato que se merecían”.

El caso es que, descontento con Marvel, Kirby fichó por la competencia, DC Cómics, donde crearía otro universo.

Kirby esperó a que concluyese su contrato con Marvel y firmó su último número de Los 4 Fantásticos en 1970 (tras 102 cómics correlativos, un récord que tardaría décadas en superarse) y se pasó a DC Comics, que lo recibió con los brazos abiertos y le ofreció la posibilidad de hacer lo que quisiese, incluyendo a sus personajes estrella, Batman y Superman.

Pero Kirby sorprendió a todos eligiendo una colección que estaba a punto de ser clausurada, Superman's pal Jimmy Olsen, en la que se narraban las aventuras del joven fotógrafo.Y es que Kirby quería usar esa colección para introducir su nuevo universo al que llamó El Cuarto Mundo. Quería hacerlo poco a poco, pero su desbordante creatividad terminó explotando y en pocos meses creó todo ese Universo, que incluía un panteón de los llamados "Nuevos Dioses", con el villano Darkseid a la cabeza.

Unos cómics que, pese a su innegable calidad, no fueron entendidos en su momento: “No sólo no fueron entendidos –asegura Clemente-, sino que no fueron apreciados. Kirby volvió a Marvel porque en DC no le trataban como a él le hubiera gustado que le trataran. Y sin embargo dejó un legado incalculable. ¡Les dotó del entorno cósmico que no tenían, pero es que incluso les dio el personaje a partir del cual se montó Vértigo décadas más tarde!”.

“Es curioso –continúa Clemente- que, ahora, toca llevar al cine La Liga de la Justicia y no elijan a ninguno de los villanos tradicionales del grupo, sino que se queden con Darkseid, una creación de Jack Kirby. Demuestra la importancia que su corta estancia en la editorial tiene todavía hoy en día. Pero ya no sólo hablemos de su influencia en los cómics, sino en la cultura popular. Darth Vader no existiría sin Kirby”.

Tras cinco años, en 1975 un decepcionado Jack Kirby volvería a Marvel ya como autor completo y con poder para hacer lo que quisiera. Lo curioso es que prefirió alejarse del Universo Marvel, que él había contribuido a crear, para centrarse en proyectos más personales. Así nacieron series como Los Eternos (1975), Dinosaurio Diabólico (1978),El Hombre Máquina (1978), o su versión de 2001, una odisea del espacio (1976), una ambiciosa serie que expandía los conceptos de la novela de Arthur C. Clarke y de la película de Stanley Kubrick. También firmo recordadas etapas en El Capitán América y Pantera Negra, pero nunca volvió a brillar como en su etapa con Stan Lee.


Y a partir de 1978 Kirby fue abandonando paulatinamente los cómics para dedicarse a los dibujos animados, destacando sus diseños para la serie Turbo Teen (sobre un chico que se transformaba en coche) o su  ilustraciones para el cómic basado en la película El Abismo Negro (1979)


Kirby Falleció el 6 de febrero de 1994, a los 76 años de edad.

Las obras maestras de Jack Kirby
Con una carrera tan larga y plagada de éxitos, preguntamos a Clemente cuáles son, en su opinión, las grandes obras de Kirby: “Los 4 Fantásticos, por asentar las bases del Universo Marvel, y dentro de Los 4 Fantásticos, las sagas con Estela Plateada, Galactus, Los Inhumanos, Pantera Negra y Él (luego conocido como Warlock), que podrían considerarse por sí mismas”.

“Thor, por crear la mitología particular de los dioses asgardianos dentro del contexto de Marvel; Capitán América, con Simon, por lo que supuso la creación del personaje; y con Lee, por hacer algo tan impensable como recuperarlo; y en solitario, por su grandilocuencia estética”.


“La Patrulla-X, porque a pesar de los pocos números en los que estuvo, su importancia es absoluta. Y posteriormente Los Vengadores, por lo mismo”.


“En DC –añade- El Cuarto Mundo, por todo lo que hablábamos antes, aunque también tiene cosas muy interesantes, como Kamandi, que era su manera de ver El planeta de los simios”.

“Es muy curioso –continúa Clemente- ver la manera en que la propia cultura popular de cada momento influía a Kirby. Hay una época fascinante en DC, que es la previa a la Silver Age en Marvel y que en España es muy desconocida. Hace un Green Arrow que no tiene nada que ver con el que conocemos, o Challengers of The Unknow, que junto con su tira de prensa sindicada Sky Masters, que también es de esta época de mediados de los cincuenta, son una especie de entrenamiento para Los Cuatro Fantásticos”.

Kirby inédito
Por último preguntamos a Clemente qué obras imprescindibles de Kirby quedan por publicarse en España: “Pocas, realmente. De Marvel, las que hemos comentado más arriba. Hay también algunos trabajos interesantes, al margen de las dos majors, pero quizás sean productos para muy aficionados. Por suerte, el Kirby genial está disponible y en ediciones a la altura del mito”.

Este centenario es la excusa ideal para revisar la obra de un genio que cambió para siempre los cómics de superhéroes. Que era capaz de dibujar un cómic entero en un fin de semana (sin que disminuyese su calidad) y de sacarse de la manga un personaje como Estela Plateada (Silver Surfer) porque pensaba que un Dios (Galactus) necesitaba un heraldo.

Uno de los creadores más importantes de la historia del cómics cuyos personajes siguen tan vivos como el primer día, a pesar de que la mayoría están cerca de los 60 años e incluso algunos, como el Capitán América, ronden los 80.

jueves, 24 de agosto de 2017

Pesadilla habanera en cómic


¿Cómo fuimos capaces de aguantar tantos atropellos y vilezas?, parece la pregunta que con vergüenza debemos hacernos los condiscípulos de Connie (Anna) Veltfort al terminar de leer sus memorias en viñetas, que recién publica Verbum en Madrid, con cuidada edición a cargo de Pío E. Serrano, también condiscípulo nuestro a finales de los años sesenta en la Escuela de Letras y Arte de la Universidad de La Habana, junto a Fernando Pérez y Mayra Vilasis, Wichy Nogueras y tantos otros de nuestra promoción.

Adiós mi Habana, con prólogo de Antonio José Ponte y nota de contracubierta de Isel Rivero, es el único testimonio de aquellos años cubanos, desde la óptica de un estudiante universitario, que se haya compuesto como cómic, gracias al talento y profesionalismo de su autora.

Los valores artísticos se enriquecen, según he podido recordar –comprobar–, por la veracidad desenfadada con que Connie encara su propia vida en la Cuba revolucionaria de nuestra temprana juventud. Las memorias de esta gringa –como ella misma aceptó que la calificaran– calzan sus méritos narrativos con muy pocas edulcoraciones. En una sociedad donde no escandalizaban las represiones contra los "desviados sexuales" –"traidores a su sexo", les había llamado el destacado intelectual y funcionario Raúl Roa–, la peligrosa condición de lesbiana irrumpe para hacernos saber que este singular testimonio nada tiene que ver con las complicidades de ciertos escritores gays –Miguel Barnet y otros–; con burdos olvidos de los sucesos. Las mismas que aún en 2017, con el cinismo de la élite opresora y la hipocresía de quien desea tergiversar la historia, ofrece Mariela Castro desde su Disney World, el Centro Nacional de Educación Sexual.

Adiós mi Habana no cae ni en caricaturas donde se exageran crímenes y delitos cometidos por el Gobierno de los Castro –no hace falta exagerar para horrorizarse–; ni en negar las complicidades –el silencio fue una de ellas– que cometimos profesores y estudiantes en aquellos finales de los sesenta, digamos que hasta el caso de Heberto Padilla, enjuiciado por su disidencia poética en un libro clave en la poesía cubana: Fuera del juego, Premio Julián del Casal en 1968, hasta su prisión y mea culpa, que culminó en el Congreso de Educación y Cultura, en abril de 1971, con la furia de Fidel Castro y su abyecta entrega a Moscú, tras el fracaso de la zafra de los 10 millones y la ruina de la economía.

Connie cuenta sobre todo su vida estudiantil, desde la llegada con la familia comunista en 1962 hasta su salida en 1972. La narración alude con valentía a que muchos estudiantes caímos a veces en fanatismos e ingenuidades políticas, aunque alejados ideológicamente del marxismo-leninismo de los manuales soviéticos, al punto de que una profesora de Materialismo Histórico y Dialéctico, la librepensadora Isabel Monal, pronto tuvo que aceptar que le modificáramos el apellido: Isabel Manual. Tampoco deja de referirse a las ratas que delataban a sus compañeros ante la Unión de Jóvenes Comunistas, el Partido y la Dirección universitaria; o a los entorchados comecandelas y oportunistas que enrojecían la atmósfera.

Releer el balance, tantas décadas después, también implica admitir que, en cierta forma, la Escuela de Letras fue casi un oasis dentro del país, de sus universidades e instituciones culturales durante aquellos años duros –como el título de la novela de Jesús Díaz–. En nuestra escuela de Zapata y G se atenuaron las represiones, salvo las políticas, aunque apenas hubo disidencias, mucho menos entre gays y lesbianas, tan temerosos al sentirse apestados por el régimen. El último caso allí en que se unió la homosexualidad con la oposición política fue también en esos años, cuando expulsan a otro condiscípulo, el talentoso novelista Reinaldo Arenas.

No poco contribuyeron a la cierta permisibilidad sexual la sombrilla fidelista-ortodoxa de Vicentina Antuña y la disciplina partidista de la vieja comunista Mirta Aguirre, autora de tres poemas a Stalin y ella misma lesbiana (amiga y protectora de Connie, como se narra en el libro); junto al lógico ambiente de Humanidades, entre artistas y escritores que entonces evitábamos cualquier gusanería, por creencias revolucionarias y miedo a ser expulsados, a rodar hacia la tenebrosa policía política.

Como toda memoria es inevitablemente sesgada, debo añadir que las lesbianas cubanas recibieron –era de esperar– más humillaciones y castigos que la gringa Connie, tan o más degradantes que el incidente en el Malecón de El Vedado con su íntima amiga Marta Eugenia (Martugenia en las viñetas), acusadas ante la justicia y ante la universidad de estar allí abrazadas como si fueran una pareja "normal" (sic), cuando unos machistas desde un auto les insultaron a gritos: "¡Tortilleras!".

Cuando avanzaba por ese fuerte capítulo del libro, mientras me sobreponía a su formato liliputiense –recomiendo leerlo en versión digital–, tuve la imagen de Mercedes Santos Moray. Lesbiana poco agraciada físicamente, en pleno proceso de expulsión de homosexuales se apareció a la Escuela con unos tacones que se le doblaban, una saya que debió ser de su abuela y los labios pintados tal vez por primera vez en su vida, desbordándose de los labios con el creyón escarlata de un payaso, como un personaje de Federico Fellini... ¿Cuánto miedo debió sentir cuando decidió disfrazarse? ¿Qué socialismo paga la tragicomedia?

Al centrar la narración en su vida, Connie cataliza otros repasos. Para sus coetáneos y condiscípulos –los dos primeros años las asignaturas eran comunes, aunque después la mayoría era de su especialidad en Historia del Arte– es un vigoroso ejercicio afectivo reconstruir anécdotas, matizar detalles o añadir truculencias en la propia universidad, como las referidas al Departamento de Filosofía y su revista Pensamiento Crítico o a profesores que presuntamente ni preparaban sus clases ni leían los trabajos de sus estudiantes, como el bon vivant de José Antonio Portuondo, presidente del jurado que evaluó la tesis de licenciatura de Connie sobre el cineasta Sergei Eisenstein.

Los estudiosos tienen en sus evidencias, en el fresco de Adiós mi Habana, un ingenioso aporte al conocimiento de la historia cubana del último lustro de los 60 y hasta 1971, aunque la salida de Connie –también en barco– no se produce hasta 1972, tras sufrir una escabrosa demora y padecer las incertidumbres de cualquier individuo ante los poderes de un régimen autoritario. Una cita de una canción de John Lennon, que Connie (Anna) Veltfort toma prestada en el epígrafe de su libro, sintetiza su experiencia cubana: "Life is what happens to you, while you're busy making other plans" (la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes).

"Cuando estás haciendo un cómic, la libertad es total"


-La suya es la profesión que tantos niños y jóvenes hubieran deseado tener. ¿En qué momento está dibujando y dice: "Esto es lo mío"? Porque supongo que en su entorno le decían que era una apuesta fuerte.

-Claro, el modelo de enseñanza, incluso las familias, te alejan de todo este tipo de cosas, de todo lo que sea artístico. Yo lo tenía claro desde pequeño, me gustaba dibujar, con el tiempo lo del cómic fue cogiendo más fuerza. Pero hubo un tiempo que lo dejé, por eso, porque mis padres no veían con buenos ojos eso de que me pusiera a dibujar, y pensaron que tenía que buscar otra profesión. Durante bastantes años me dediqué a la publicidad, hasta que poco a poco ese sueño infantil fue tirando y lo pude recuperar. Con Arrugas ya trabajaba media jornada en cada cosa, y cuando funcionó y vi que me podía dedicar a ello, dejé rápido la publicidad. En realidad fue una actitud muy cobarde.

-Arrugas había ganado el Premio Nacional del Cómic y entonces le proponen llevarla al cine, ¿qué se siente?, ¿es duro ceder una historia propia?

-Te hace ilusión. Los autores, de lo que sea, tenemos un sentimiento de inferioridad con respeto al cine, lo mejor que te puede pasar es que adapten tu obra al cine, y luego... todos los autores se quejan de la adaptación (risas). Pasaron muchos proyectos que no llegaron a cuajar antes del definitivo, y cuando llegó no le presté mucha atención. La verdad es que Arrugas es algo distinto a cómo suelen ser las cosas. Era un presupuesto pequeñito, pero todo el mundo estaba muy dispuesto a hacer las cosas bien, a ser fieles al cómic. Desde las primeras reuniones me quedé muy tranquilo porque vi que iban a respetar mi trabajo. Pero al final tienes que entender que se trata de una mirada sobre su trabajo.

-¿Le gustó el lenguaje? ¿Se sintió cómodo con lo audiovisual?

-Sí, a mí la animación me encanta. La mayor diferencia es que cuando tú estás haciendo un cómic la libertad es total, el límite es tu propia creatividad, el resultado será de lo que seas capaz como dibujante, o como guionista, y el tiempo que le quieras dedicar. Con el cine es eso, más lo que tengas de presupuesto y lo que el productor te deje hacer, porque hay algo que no le gusta, porque no es demasiado comercial y él ha puesto ahí su dinero... hay muchas más limitaciones.

-¿Cómo es ganar un Goya?

-Curioso, la verdad es que ganamos precisamente uno que no esperábamos, justo el año que estaban Almodóvar, Bollain, Zambrano.... era complicado. Tanto que la sensación era la de estar robando algo que no me pertenecía. Digamos que ganar un Goya no estaba en mi lista de cosas que tenía que hacer, así que me hizo mucha ilusión, ganar un Goya te hace dar un salto. Luego intentas no pensar estas cosas, porque si no al final es un lastre. Se crea con más libertad no teniendo nada detrás. Te vuelves mucho más conservador, no quieres decepcionar... . Pero el éxito te lo ha dado ir por un camino diferente.

-Arrugas cambia su carrera, ¿y a usted?

-Claro que sí, se cumple tu sueño. La gente a la que tú admiras te respeta, te llaman de todos sitios, los medios se fijan en ti, y no sólo se vende lo que acabas de hacer, sino cosas de hace tiempo que hasta el momento se vendían muy poco. Mi vida ha cambiado después de Arrugas. Nunca imaginé tener tanto éxito como el que he llegado a tener, porque en el mundo del cómic salvo Ibáñez, nadie vendía mucho, ni tenía una repercusión mediática fuera del mundo de los cómics.

-Ha querido adaptar Memorias de un hombre en pijama. ¿Qué aprendió del mundo del cine?

-Con Ignacio (Ferreras) había aprendido que en una película lo más importante es la preproducción de la película. Si lo atas todo muy bien, tienes un buen guión, una buena animática... va a funcionar, pero sin eso no hay que dar el paso a la película. Yo intenté aplicar todo en el proyecto, pero no fue posible, y abandoné. Pero bueno, la película sigue y posiblemente se estrene en San Sebastián este año.

-Francia, Estados Unidos, Japón... tienen un estilo propio de cómic... ¿en España existe?

-Muchos de nuestros autores han vivido de otros mercados más potentes, como el francés o el de los superhéroes americanos. Pero esos cómics se hacen para ese público, y cuando ese material de españoles se publica en España a veces no conecta con el público español. Ahora empieza a haber un cómic pensado para el público español, como Antonio Altarriba, o Alfonso Zapico, con su cómic de la minería. Conectan con el público local y al mismo tiempo son muy vendibles fuera. El cómic tiene un anclaje muy fuerte en la sociedad en la que vives y da salida a unos temas que en otros mundos no interesan. En el cómic no hay censura. Para lo bueno y para lo malo sigue siendo underground, el editor no se va a jugar mucho dinero contigo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

La leyenda del cómic Stan Lee recibe un homenaje a su carrera en Los Ángeles


La leyenda del cómic Stan Lee, el responsable de haber creado personajes tan carismáticos como Spider-Man o Hulk, recibió este martes un homenaje en Los Ángeles como reconocimiento a su brillante trayectoria y a su contribución a la cultura popular.

Las anécdotas y el humor socarrón de Lee, que en diciembre cumplirá 95 años, fueron los grandes protagonistas de una velada celebrada en el teatro Saban, que sólo se vio empañada por los constantes problemas técnicos con el sonido y en la que participaron, en persona o a través de vídeos, numerosas figuras del mundo del espectáculo que honraron a este genio de las viñetas.

La noche sirvió para repasar la carrera de Lee, desde sus inicios como asistente en Timely Comics a su enorme éxito e influyente obra bajo la marca Marvel, sin olvidar sus aportaciones a la hora de adaptar los cómics al cine.

"Nunca sabré cómo sucedió o por qué, pero Joe Simon y Jack Kirby se fueron (de Timely Comics). El editor entró en la oficina y vio que era el único que estaba ahí. Y me dijo: '¿Puedes encargarte de esto hasta que encuentre un adulto?' Yo tenía como 17 años y cuando tienes esa edad, ¿qué sabes? Le dije: 'Por supuesto que puedo encargarme'", recordó Stan Lee entre las risas del público.

Pese a que se convirtió en editor, director artístico y guionista, Lee no dejaba de pensar que su labor en los cómics era sólo un "trabajo temporal".

"Pero, de repente, descubrí que los cómics eran divertidos. Y como se dice en las películas dramáticas: 'El resto es historia'", afirmó.

Con deportivas y sus inconfundibles gafas de sol, Lee hizo todo tipo de bromas sobre el escenario: pidió al presentador del homenaje, Chris Hardwick, que le atara los cordones de sus zapatillas; exigió en repetidas ocasiones que trajeran micrófonos de mano, tras los recurrentes problemas con el sonido del acto, y le dijo a los invitados que contaran sólo "cosas bonitas" sobre él.

No obstante, también dedicó unos minutos de seriedad a dar consejos a quienes quieran seguir sus pasos en el universo del cómic.

"Escribe cosas que tú querrías leer. Si tratas de escribir cosas que crees que ellos (señalando a los espectadores) quieren leer, tú no les conoces a ellos pero tú te conoces a ti mismo. Y si escribes algo que tú querrías leer, tiene que haber otra gente como tú (a la que le gustarás). Lo que hice fue intentar escribir historias que me gustaría leer y de un modo u otro funcionó", argumentó.

En otro momento del acto, Lee tiró de ironía cuando le preguntaron cuál de sus personajes le gustaría ser: "Iron Man. Es increíblemente rico, es atractivo, las mujeres le aman. Es un tipo perfecto".

Con envidiable ánimo y energía para su avanzada edad, pero también con evidentes problemas de audición, Lee bromeó sobre sus breves apariciones en las películas de Marvel y subrayó lo especial del "mundo de los cameos", en el que "unos pocos segundos pueden ser una eternidad".

El autor de personajes como Spider-Man, The Fantastic Four, Iron Man, Hulk, The X-Men o Daredevil recibió los piropos de los invitados al evento, quienes destacaron el papel de Lee para que la cultura "nerd" saliera de las sombras y lograra una entidad propia y perfectamente respetable.

"He tenido el privilegio de trabajar con gente increíblemente talentosa en mi carrera, pero no hubo nadie que fuera más creativo, más inteligente, más divertido (...) que este hombre", afirmó el guionista y director Kenneth Johnson, uno de los invitados en el evento junto a Michael Rooker, Pom Klementieff, Todd McFarlane y Morgan Spurlock.

A través de vídeos preparados expresamente para el acto participaron también Mark Ruffalo (Hulk en los filmes de Marvel), que subrayó que Lee mostró a los bichos raros "la posibilidad de ser superhéroes", y el cineasta James Gunn ("Guardians of the Galaxy"), quien dijo que cuando se encontró por primera vez con Lee pudo entender la pasión de las chicas que lloraban al ver a The Beatles.

Asimismo, la actriz Karen Gillan, que interpreta a Nebula en "Guardians of the Galaxy", dio las gracias a Lee por los personajes femeninos que creó y que las chicas pueden "admirar".

El momento más emotivo del homenaje tuvo lugar cuando se recordó a Joan Lee, que durante siete décadas fue la esposa de Stan Lee y que falleció el pasado julio a los 93 años de edad. 

martes, 22 de agosto de 2017

Un cómic hecho en Palencia sitúa a un niño sordo en la Prehistoria


El escritor Francisco Javier Gómez y el ilustrador Félix Velasco, ambos de Palencia, vuelven a unir sus fuerzas para hacer realidad un cómic muy especial que habla de la superación de las personas. Sale a la luz "Cosmita, una historia del Paleolítico". La novela gráfica está protagonizada por un niño con diversidad funcional auditiva de ocho años, ha sido editada por la Asociación Cultural Universitaria Palentina (ACUP) y se ambienta en la Prehistoria.

Los autores pretenden reivindicar "la valía y la capacidad de superación de la persona". En este caso se trata de un niño sordo que vive en un medio adverso, física y socialmente. El escenario de la trama son las tierras del norte de las provincias de Palencia y Burgos. La acción se desarrolla en un periodo que nos remonta a hace miles de años. El cómic se presenta en sociedad este jueves 24 de agosto en la Biblioteca Pública de Palencia.

lunes, 21 de agosto de 2017

Zojaqan: una mujer sola en el postapocalipsis


El postapocalipsis, no nos engañemos, es una de las cosas más bellas que hay en el mundo. Adoramos fantasear con la desaparición de la mayor parte de la población y que solo quede un lugar inhóspito en el que la lucha por la supervivencia se libra con los vestigios que dejó la civilización extinguida.

En el cine fue un género muy célebre, especialmente tras el declive de los western, que tuvo su momento de explotación en los 70 y 80, pero que aún no ha remitido. Siguen saliendo películas de este género, más ahora con los peligros que nos acechan del cambio climático, y hasta series, como Last man on earth.

El género merece su estudio. En civilizaciones antiguas, como la judía o la babilonia, existía literatura postacapolíptica que fantaseaba con la extinción de la raza humana, como el Poema de Gilgamesh, sumerio, del 2000 antes de Cristo, donde ya se tenía en cuenta el diluvio.

En cómic, Akira, de Otomo, fue uno de los hitos del género. En los primeros números de Cimoc y KO Cómic pudimos leer en los 80 las aventuras de Hombre, de José Ortíz y Antonio Segura, recientemente reeditada en un tomo integral. Andrax, el personaje creado por Miguel Cussó y Jordi Benet. O El Eternauta, de Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López, cumbre del cómic argentino. Los superhéroes han pasado la mayoría por un escenario de estas características, tanto en DC como en Marvel.

Fantasía sobre una nueva era

En este contexto y tradición es en el que hay que situar Zojaqan, de Vault comics. En su primer número, aparecido el pasado mes de julio, disponible en Kindle en inglés por tres euros, nos encontramos ante una aventura mitad onírica, mitad pura fantasía. Tenemos a la protagonista, una mujer negra, Shannon Kind, que mientras sueña y se mueve por un lugar desconocido en el que no hay rastro de humanos, recuerda cómo era su vida antes del apocalipsis.

Los escenarios, siempre lo más bonito de este tipo de historias, recuerdan un poco a la ambientación que dio Juan Piquer Simón en el cine a su Viaje al centro de la tierra, con aquellos hongos gigantes del tamaño de árboles. Hay también criaturas extrañas, nada que ver con la fauna que conocemos, y que la protagonista aprovecha para matar, clavar en un pincho, socarrarlas un poco y comérselas en la cueva que le sirve de hogar. Cuando se enfrenta a una gigantesca, vemos que al menos en su dentadura metida en lo profundo de una mandíbula descomunal alguien se ha inspirado en Alien. 

Su hijo murió

Shannon está en una nueva era y a lo único que se puede dedicar es a sobrevivir. Mientras tanto, solo recuerda sus años en la sociedad, que le son bastante amargos. La pérdida de un hijo la dejó marcada para siempre. En estos recuerdos nos encontramos con elocuentes carteles de Black Lives Matter. Sabemos que fue una madre soltera, que crió ella sola a su hijo hasta que sufrió el gran trauma.

Jackson Lanzing y Collin Kelly, los guionistas, conocidos por Joyride, Hacktivist y Batman & Robin Eternal, han logrado crear una atmósfera surrealista en la que no se entiende nada de por qué sucede lo que sucede, pero que va a portando pistas a fuego lento a través de flashbacks. Con la depresión de la protagonista, se logra también fácilmente una empatía y mayor interés por llegar a alguna conclusión.

Un cómic diferente

Solo sabemos que sus padres eran inmigrantes ganeses, que de pequeña se entrenó para ser deportista y que quería ser cartera. Pero no hace falta saber más cuando Nathan C. Gooden, el dibujante, está creando mundos completamente nuevos en los que ella es la única habitante. En el dibujo está su mayor capacidad de seducción ya que ni la propia protagonista sabe por qué se encuentra allí.

La intención de Lanzing era crear una historia que no se pareciera absolutamente a ninguna. La idea, según ha explicado él en entrevistas, es que para Shannon los años pasan por cientos en lo que tarda en pestañear. Lo que vemos es el futuro muy lejano en este planeta, después de que los continentes fueran cubiertos por el agua y emergiera una nueva tierra, la que da título al tebeo. Una historia con la que él y su compañero Kelly ha intentado huir del realismo de su exitoso Hacktivist.

La idea de que ella es la primera pobladora de un nuevo mundo, como si se tratase de un nuevo Génesis, es el proyecto más ambicioso que han emprendido como equipo de guionistas en su carrera. Gustará a quienes disfruten perdidos en una historia, sin entender qué sucede hasta el final. El problema es que la primera entrega es en cierto sentido reiterativa, en texto y en algunos planteamientos del dibujante, y como presentación del argumento está un tanto hinchada deliberadamente. Esto es: pasan pocas cosas.

domingo, 20 de agosto de 2017

El Mundo:Muere el ilustrador Alfonso Azpiri, uno de los grandes del cómic español


El dibujante Alfonso Azpiri (Madrid, 1947) ha fallecido en el hospital de Villalba a consecuencia de un cáncer, según ha informado hoy a Efe su editor, Ricardo Esteban, que le ha recordado como uno de los "grandes" del cómic español, creador de dos famosos personajes de la ilustración, Lorna y Mot.

Azpiri, que se dedicó a la ilustración tras estudiar piano, recibió el Premio Oso a toda su carrera en el XVIII Salón Internacional del Tebeo de Madrid, Expocómic, en 2015 por ser "uno de los pinceles más importantes" de España.

En 1972 colaboró por primera vez con la revista Trinca y trabajó durante largas temporadas para publicaciones italianas, en las que su producción podía llegar a las 200 páginas mensuales.

Poco después creó sus dos primeros personajes, Zephid y la famosa Lorna, que ha sido publicada en todo el mundo, a la que siguió otra de sus conocidos personajes, Mot, que protagonizó no solo una serie gráfica, sino además otra de animación de 26 capítulos.

Lorna, mítico personaje de Azpiri
Su trabajo se desarrolló también en el mundo del vídeojuego, mercado para el que diseñó más de doscientas carátulas, reunidas posteriormente en Spectrum, publicado por Planeta, un libro "mítico", ha recordado Esteban.

Su último trabajo ha sido Azpiri y el Cine, en el que mostraba su gran vinculación al cine, campo al que dedicó también parte de su producción colaborando en películas como El Caballero del Dragón o Rojo Sangre.

Sus dibujos, tanto de historietista como de ilustrador, se han publicado en numerosos países, como Francia, Italia, Suecia, Bélgica, Alemania, Brasil, España y Estados Unidos.

Azpiri era un autor muy cercano al público, lleno de proyectos y con una capacidad de trabajo "tremenda", ha recordado su último editor, que ha explicado que tenía preparada una colección de 14 ilustraciones sobre La guerra de las galaxias para un próximo festival de cine fantástico.

sábado, 19 de agosto de 2017

Muere Azpiri, el ilustrador que dibujó la infancia de miles de adolescentes


Fue uno de los ilustradores más reputados del cómic español aunque su reconocimiento le llegó en otro campo, el de los videojuegos. Alfonso Azpiri, fallecido ayer a los 70 años, puso cara a una importante parte de la producción de ocio interactivo de nuestro país en los años ochenta, en la llamada Edad de Oro del videojuego español.

Tuve la oportunidad de conocerle en 2010, en una fría tarde de enero en la que me citó en la última planta del Corte Inglés de Callao, y a donde acudí con un doble propósito: entrevistarle para un libro que preparaba sobre la historia del videojuego español y para tratar de convencerle para que dibujara la portada. No puso ninguna pega e incluso se dejó aconsejar sobre mis intenciones: “Me gustaría que aparecieran algunos clásicos tuyos, como el prota de Desperado o el de Abu Simbel, y otros que nunca dibujaste, como Livingstone, Supongo y fray Guillermo de La Abadía del Crimen”. Dicho y hecho. Cuando me mandó el primer boceto ya supe que había dado en el clavo.

Pero para llegar hasta ese extremo Azpiri había recorrido una carrera de fondo que comenzó en el cómic y que le llevó, por designios del destino, hasta el videojuego. El ilustrador se hizo conocido en los primeros años ochenta gracias a revistas como 'Cimoc' o 'Heavy Metal' y dejó pronto huella gracias a sus siempre voluptuosas mujeres de las que Lorna ha sido el mejor exponente. A esos éxitos también hay que sumar el que cosechó con Mot, ya avanzada la década, popularizado en las páginas del 'Pequeño País'.

Lorna, siempre Lorna, a la que no dudaba en pasear cada vez que se acercaba a un evento de informática clásica para que los apasionados de la época que crecieron con sus dibujos pudieran apreciar una de sus ilustraciones más icónicas (la que ponía cara y ojos al juego de Topo Soft del mismo nombre) en directo. Cuando hablaba de ella se le encendían los ojos, o eso querías creer, ya que hacía muchos años que los escondía detrás de unas gafas de cristales ahumados: “Cuando ves el original es otra cosa. Los colores se ven de otra manera”.

Y aunque adoraba una ilustración original por encima de cualquier otra cosa, Azpiri había comenzado a vender algunas de ellas porque aseguraba que cada vez le ocupaban más lugar en casa y le costaba más moverlas. “Si supieras lo que pesaba el portafolio aquella vez que fui a Barcelona a la editorial a que digitalizaran algunas”, se quejaba…

Fue gracias al éxito de Cimoc cuando un adolescente tardío llamó un día a su puerta, en el piso que tenía en Cuatro Caminos. Pablo Ruiz, a la sazón cabeza visible de Dinamic Multimedia, se plantó en su casa para pedirle que ilustrara Rocky, uno de los primeros títulos de un estudio llamado a forjar la época dorada del videojuego español.

“No tengo problema en dibujarlo, pero es que yo tengo un caché elevado”, le espetó Azpiri. Ruiz tragó saliva, temiéndose lo peor. “Cobro 25.000 pesetas por ilustración”, finalizó. Ruiz, que pensaba que “iba a pedir un millón”, respiró tranquilo. “Seguro que lo podemos arreglar”, le dijo. Ahí se forjó una colaboración que convirtió a Azpiri en el dibujante de cabecera de Dinamic y que también le llevó a colaborar con otros estudios durante la década.

En aquellos ochenta los videojuegos no tenían la sofisticación visual con la que cuentan hoy. Había que poner algo de imaginación para que aquel puñado de píxeles que los Spectrum, Amstrad, MSX y Commodore lanzaban a los vetustos televisores de tubo se asemejara a lo que aparecía en las portadas de los juegos. Y lo que solían tener aquellas carátulas de casete eran dibujos de Azpiri, que fue el culpable de que más de uno y de dos productos de baja calidad acabaran en los hogares españoles. ¿Por qué? Porque aquellos juegos entraban por los ojos y una buena ilustración era capaz de vender un mal videojuego.
“Recuerdo ir a ver a Paco Pastor [responsable de ERBE, la gran distribuidora de videojuegos en los ochenta] para que me dijera de qué iba el juego que tenía que ilustrar y prácticamente no me decía nada. ‘Va de un pulpo y pasa bajo el mar’”, le contestó. Con esa información, y un buzo, se sacó de la manga la portada de Titanic, de Topo Soft.

La adaptación de la obra de Julio Verne fue el gran videojuego de Topo de 1990 y se le encomendó a Azpiri que dio forma a una de sus dos grandes obras maestras.

La adaptación de la obra de Julio Verne fue el gran videojuego de Topo de 1990 y se le encomendó a Azpiri que dio forma a una de sus dos grandes obras maestras.

Gonzo Suárez, creador de Commandos y miembro de Opera en los ochenta, siempre señaló que Azpiri le dolía ser más reconocido por el videojuego que por el cómic. Jamás lo demostró en público. Las colas que se amontonaban en diferentes ferias de lo retro daban fe de un tipo capaz de tomarse con la suficiente paciencia una sesión de firmas para que todo aquel seguidor que se le acercara se fuera a casa con un dibujo personalizado.

Aunque no todo fueron buenas palabras a la obra de Azpiri. O, por lo menos, no todo fueron parabienes profesionales cuando todavía estaba en activo en la industria del videojuego. Cuando la Edad de Oro daba sus últimos coletazos, a principios de los años noventa, el ilustrador se encargó no sólo de la portada de La Colmena sino de dotar de contenido una especie de juego de mesa con cierta carga erótica que publicó Opera Soft. La portada cometió la osadía de mostrar a una chica sentada sobre sus rodillas, de espaldas, a la que se le veía el trasero. El problema, se quejaron los comerciantes, era que los compradores habituales de videojuegos en aquel entonces eran niños de no más de 15 años, y que vender un título con un semidesnudo en la portada les podía suponer un problema. Así fue como Azpiri tuvo que inventarse unas alas que taparan la anatomía de la chica de la portada para que el videojuego llegara a las tiendas de todo el país.

Azpiri vio una de sus portadas sometida al yugo de la censura. La Colmena, uno de los últimos juegos de Opera Soft tuvo que modificar su apariencia para que el trasero que se adivinaba quedara camuflado
Azpiri vio una de sus portadas sometida al yugo de la censura. La Colmena, uno de los últimos juegos de Opera Soft tuvo que modificar su apariencia para que el trasero que se adivinaba quedara camuflado
Azpiri no sólo es el tipo que dibujo la infancia de una generación. Es la persona que certificó los primeros juegos de algunos de los grandes nombres del videojuego de este país. Fue el responsable de la portada de Phantis, opera prima de Carlos Abril (a la sazón, productor de PC Fútbol); el encargado del Stardust de Javier Arévalo (que trabajaría a la postre en Commandos). Abril recordaba no hace mucho la habilidad innata de Azpiri para el dibujo: “Hablabas con él cara a cara y se ponía a dibujar gráficos al revés, para que tú los vieras bien, con una facilidad”…

La muerte de Azpiri se suma a la pérdida de otro gran nombre de la ilustración española de videojuegos. Ponce, el responsable de poner cara y ojos a la revista 'Microhobby' y al que probablemente no se le ha rendido el debido tributo, fue otro de los responsables de dibujar la niñez de cientos de miles de jóvenes en los ochenta. Eran otros tiempos, en los que la portada de un videojuego bastaba para trasladarse a un mundo que sólo estaba en nuestras mentes y en un puñado de píxeles mal definidos en el televisor.

viernes, 18 de agosto de 2017

El País:Mi hija es un robot de piel roja para el universo Marvel


La hija de Gabriel Hernández Walta es casi literalmente un personaje Marvel. En las viñetas, la niña del vengador La Visión, diseñada por el dibujante andaluz (aunque nacido en Melilla en 1973), tiene rostro rojo, pelo verde y articulaciones robóticas, pero él sigue viendo en ella a su hija de 17 años. “Tomaba referencias hasta a nivel subconsciente de su actitud. Solo me dijeron que tenía que tener la piel roja y que era un robot”, recuerda por teléfono. Un año después, su creación es uno de los personajes juveniles en auge de la editorial. Ahora, al verla en manos de otros dibujantes siente una especie de síndrome del nido vacío. Sus facciones pasan de lápiz en lápiz: “Es extraño. Te sientes honrado, pero cuando se aparta un poco de tu mirada, tienes una sensación de abandono. Aunque tampoco pilla por sorpresa, porque firmas cláusulas para ceder los derechos de tu creación en cualquier medio”.

Hasta ese extremo llegó a ser personal La Visión, colección de 12 números que parió junto al guionista Tom King y que no solo lo ha erigido como uno de los dibujantes de moda en EE UU sino que, además, se alzó el pasado julio con el premio Eisner, el galardón más importante del mundo del cómic, a mejor serie limitada.

Al fin y al cabo, la ilustración y el tebeo siempre fueron algo familiar para este granadino que se ha pasado el verano dibujando en Almería la nueva etapa de Doctor Extraño. Su padre era profesor de dibujo en el instituto. Walta siguió sus pasos y acabó estudiando Bellas Artes. Hasta expuso sus pinturas “como fuente de ingresos”, pero su sueño era muy distinto. “No hubo un momento en el que planteara a mi familia que quería dibujar tebeos. Ya lo sabían. Es lo único que quería hacer. No tenía plan B. Era siempre de los dos o tres que mejor dibujaba en mi clase, pero no era una meta ni quería ser el mejor. Simplemente tenía esa necesidad. Luego te comparabas con artistas, desde Velázquez a Mignola, y todo parecía inalcanzable”, recuerda. Hernández Walta, además, no tenía un estilo clásico de superhéroes, sino que se inspiraba en artistas oscuros y con otra percepción de las proporciones como Frank Miller o Bill Sienkiewicz, con quienes creció en los ochenta.

Por eso no es extraño que sus primeros trabajos fueran más cercanos al terror que a los tipos con capa. Su estreno fue mano a mano con El Torres en El velo, cómic que, sin embargo, no les compraron en España. “El terror no vende”, dijeron aquí, así que lo publicaron en EE UU. En ese viaje, también le acompañó su hija. “Lo hicimos a fondo perdido, sin ganar nada. Mi mujer trabajaba, y yo cuidaba de la pequeña en casa. Es lo bueno de poder dibujar donde quieras”.

Esos primeros trabajos por amor al arte, y algunos dibujos de Harry Potter, le sirvieron para llevar su carpeta a las grandes editoriales. Sin superhéroes bajo el brazo llegó a Marvel donde, después de numerosos encargos puntuales, recibió una de las aventuras más oscuras y personales de Magneto. Pero ha sido La Visión la que le ha llevado al primer plano. Y eso que el encargo de entrada no parecía convencerlo: “Nunca me interesó como personaje. Incluso ahora sigue sin decirme gran cosa. Pero lo que me motivó fue la historia. Leía a mi mujer cada guion en alto. Estaba emocionado”, exclama. La serie iba mucho más allá de un cómic de superhéroes. Era un drama familiar de ciencia-ficción con un planteamiento sorprendente que, sin buscarlo, acabó atrayendo a un público poco acostumbrado a leer Marvel. “No anticipamos esa acogida. En una empresa tan grande, a veces apuestan por esa gota de riesgo. Trabajar en los márgenes es lo que me gusta, en series con libertad”.

odo comienza cuando el androide al que da vida en el cine Paul Bettany decide construir su propia familia para vivir una existencia normal en un típico barrio residencial estadounidense. El público más clásico tardó en aceptar la premisa. En sus 50 años de vida, el personaje había superado bodas, divorcios, resurrecciones y hasta que sus hijos fueran secuestrados por Mefisto, pero este American Beauty superheroico lo colocaba en una situación inédita. Ahora se vestía con camisa y corbata y tenía un perro verde. Al final todo salió bien: “Todavía me ilusiona entrar a una tienda y ver mis tebeos en los estantes, que lo lean mis amigos”.

Hernández Walta trabajó en el cómic durante años sin cobrar, así que sigue sintiéndose un privilegiado por poder vivir de ello: “Cuando echas 12 horas y estás quemado, es intenso, pero terminar de desayunar y subir al cuarto a dibujar, no encuentro mayor placer”.

“Lo estaría haciendo sin trabajo”, apunta el dibujante que, aunque reconoce que estudiar Bellas artes no es obligatorio, le concedió el gusto de poder pasar ilustrando sin parar cinco años: “Abre tu mente. El dibujante de cómic tiene que mirar otras artes para dominar su medio”.

Hoy se deja llevar por los plazos mensuales del mercado, aunque no descarta regresar al cómic propio con el que comenzó: “Me haría ilusión, echo de menos a El Torres y tengo ideas como guionista. Espero que llegue en un futuro cercano”. Si bien tiene clara la situación: “En España hay muchas oportunidades para publicar, pero no para vivir de ello”.

De momento desata toda su pasión en Doctor Extraño, colección que él mismo pidió y donde el malvado Loki se vuelve el Hechicero Supremo. “Es el tebeo que todos quieren dibujar. No hacen falta referencias. Desbarras con la imaginación. Y disfruto al no tener un personaje hipermusculado”. Quizás por eso no sueña con dibujar a Superman. “Nunca me ha salido bien, pero si me proponen a un buen guionista y un entorno fuera del habitual… quién sabe”.

jueves, 17 de agosto de 2017

The Defenders tiene un cómic y estas son sus claves


¡The Defenders está aquí! Bueno, casi. La serie se estrena finalmente el viernes 18 de agosto en Netflix, con todos sus capítulos a la vez en la platforma VOD. Con el estreno de The Defenders veremos a Daredevil, Luke Cage, Jessica Jones y Iron Fist reunirse para enfrentarse juntos a un enemigo común, que se les queda más bien grande por separado. 

Ahora bien, muchos comicófilos, ya desde el primer momento, pusieron su grito en el cielo y es que Los Defensores, grupo de Marvel Comics en el que se inspira esta serie de Netflix, nada tiene que ver con lo que veremos en la serie. Principalmente porque The Defenders de los cómics eran, principalmente, un grupo de héroes de segunda línea de Marvel liderados habitualmente por el Doctor Extraño (Doctor Strange). 

Quizá por eso, y en precisión, Marvel planeó relanzar en 2017 una nueva serie de cómic titulada The Defenders, que se estrenó este verano en las librerías estadounidenses. De hecho, si la cuenta no nos falla, en el momento que se redacta este artículo, el tercer número de esta nueva colección de Los Defensores ya ha salido allá a la venta. 

Por el momento, esta nueva serie no la veremos hasta octubre en español, que será cuando Panini edite el primer número de Los Defensores, en un formato grapa en nuestro país. Pero mientras tanto esto ocurre, nosotros os vamos a ofrecer un breve vistazo a lo que nos ofrecerá esta colección de cómic, aprovechando que hemos podido leer los primeros números en inglés. 

Si os gustan las series de Netflix, os gustará este cómic

Dicho de forma algo burda, esto es lo que nos propone la nueva colección de cómic de The Defenders. En primera instancia, hemos de tener en cuenta que el guionista de este cómic no es otro que el mismísimo Brian Michael Bendis, una de las figuras más influyentes de Marvel en la pasada década. Guionista pasado de Daredevil, creador y actual guionista del cómic de Jessica Jones y responsable indirecto del rumbo actual en las vidas de Luke Cage y Puño de Hierro (al margen de su colección conjunta de Power Man y Puño de Hierro) en los cómics. 

La serie de cómics de la que os hablamos parte de la premisa de que cada héroe tiene una carrera por separado, algo similar a lo que veremos en el programa crossover de Netflix. Sin embargo, en el cómic ya son héroes talludos y veteranos. No obstante, como ocurre en The Defenders, en el cómic se reunirán cuando aparezca un villano que parece ser demasiado para cualquiera de ellos individualmente. 

En este caso, Bendis ha optado por volver a los clásicos y su némesis no es otro que Diamondback (Iguana) / Willis Striker, personaje que vimos en la serie de Luke Cage interpretado por Erik LaRay Harvey. Sin embargo, el Iguana del cómic, como descubrimos rápidamente, huye del hiperrealismo de las series para apostar por un tributo a sus orígenes setenteros, recurriendo a una estética pimp de gagsnta de Harlem. Este villano de aspecto tan "étnico" se encargará de atacar a la familia Cage para llamar la atención de estos y de sus aliados, mientras urde un complot con una estrella en ciernes dentro del mundo criminal neoyorkino: La Gata Negra. Esta escalada conducirá a los héroes a unirse contra él, antes de que Harlem y los barrios más deprimidos de Nueva York se conviertan en un campo de batalla. 

Sin embargo, no esperéis que esto sea la fiesta del pijama de colores. Bendis recurre al dibujante David Marquez para narrar un drama urbano cuyo estilo casa mucho con la línea Marvel Knights y Marvel Max, con un toque sobrio, que terminan de rematar el entintador y colorista Justin Ponsor. Esto hace que el cómic transpire mucho de las líneas más adultas y sesudas de la casa de las ideas, postulándose como un gran cómic de corte noir y criminal, que toma a los héroes urbanos de las series de Netflix como referente y punto de partida. 

En conjunto, lo que tenemos es un cómic que parece indicado para aquellos que no conocen mucho a los héroes sino es por las series de Netflix. No obstante, y quizá este sea uno de los valores de la nueva colección de The Defenders, también parece estar hecho a medida de los fans de los cuatro personajes, con una propuesta que reúne a los cuatro héroes urbanos más poderosos de Marvel en la actualidad (recordemos que Spider-man está a otras cosas en estos momentos). 

Por todo lo mencionamos, creemos que el tándem Bendis-Marquez hacen que el cómic de The Defenders sea muy atractivo tanto narrativa como visualmente. Ahora bien, como suele pasar con los nuevos proyectos habrá que ver hasta dónde le dejan ir a su guionista. Paciencia y recordad: en octubre Panini lanza el primer número de la serie en España. Prohíbido perdérselo.  

Fuente:http://www.hobbyconsolas.com/reportajes/defenders-tiene-comic-estas-son-sus-claves-160348